Por: Jorge Bravo “El Gurú”.
Lo de Luis Brea es algo a tener muy en cuenta, llenar la sala Copérnico hasta la bandera como él lo hizo, sin apenas promoción, está al alcance de muy pocos y menos todavía en estos tiempos donde la oferta de conciertos está tan saturada.
Abrieron la noche Eva y Adán, nuevo proyecto de Víctor Sánchez, guitarrista de Lapido y 091, y Eva Cervilla, quienes con su folk-rock de calidad acariciaron nuestros oídos más que dulcemente. Antes de terminar su actuación contaron con la presencia sobre las tablas de Luis, que salió para colaborar en “Habitación 508”.
El plato fuerte de la velada empezó solo en el escenario con “After crisálida”, un precioso vals con el que nos daba la bienvenida. Poco a poco se fueron sumando miembros de su banda, el primero en hacerlo fue el batería, Gonzalo Maestre, con el que atacó el nuevo y enérgico “Remedios”; añadiéndose más tarde al bajo Manel Bagues en “Como una ola”, completando la banda con los sensacionales Guillem Rigo, guitarra, y el Iván Mella, ex-Izal, a los teclados en “Nueva Generación”.
Puede que su disco “Corazón azul” pasara en su momento demasiado desapercibido, pero no cabe duda que contiene canciones inmensas con “La caída de Van Helsing” o “El apagón”, ambas forman ya parte de los momentos álgidos de su repertorio.
La parte final del bolo se la dedicó a su primera etapa con una emocionante “Mil razones” y su habitual comunión con el público en “Automáticamente”, rematando por todo lo alto con “Supermariachi” y una celebrada “Baso” es con “V” enlazada como no podía ser de otra manera con “Segundo Premio” de Los Planetas, acompañado por Eva y Adán. Enmarcando de esta forma un rotundo final que dejó un inmejorable recuerdo a todos los presentes, sabedores que en nuestras quinielas siempre se debe apostar al uno fijo si el que juega en casa es Luis Brea.