Nos congratula un montón que un veterano (injustamente bastante olvidado) como Mitch Ryder tenga disco nuevo. Más aún cuando atesora una gran calidad en sus composiciones y también en la ejecución junto a grandes músicos. Su caso es similar al de bastantes intérpretes americanos que van pasando a un segundo y tercer plano y adquieren una nueva vida o un nuevo pálpito artístico al refugiarse en Europa. Los casos son muchísimos y afectan sobre todo a veteranos bluesmen negros. Hace décadas emprendieron dicho camino muchos músicos vinculados al jazz. Será que la tierra de la libertad no lo es tanto y, quizás, tampoco sea la de la justicia (más o menos poética o artística). Por ejemplo, un gran músico como Elliottt Murphy ya lleva más de tres décadas en Francia y su peso en todo el mercado europeo ha crecido una barbaridad, también por estos lares, ayudado por sus giras continuas y por su incesante publicación de discos, a menudo, más que destacados.
Nuestro hombre de Detroit, Mitch Ryder, ha cogido como su nuevo hogar Alemania y desde allí está actuando y grabando con buenos resultados. El pasado año pasó por estas mismas páginas de El Giradiscos con un más que correcto doble en directo como "The Roof Is On Fire". Bien es cierto que esta gran garganta del soul, blues, rhythm and blues y rock'n'roll que comenzó su trayectoria en los 60 ya dejó buenas muestras de su calidad en directo con buenas actuaciones grabadas en la estupenda colección "Live At Rockpalast". Por si fuera poco es el primer cantante blanco vivo que ha ingresado en el R&B Hall of Fame. ¡Muy merecidamente!
Su anterior disco apareció también en el prestigioso sello alemán de blues (también de rock'n'roll) alemán Ruf Records. Se nota que están orgullosos de tenerlo en su catálogo y por eso le han ayudado a que el productor de su nuevo trabajo e estudio sea el prestigioso Don Was, que ha hecho lo propio con Bob Dylan, The Rolling Stones, Bob Seger, Al Green, Iggy Pop, Solomon Burke. Niel Diamond, Roy Orbison o Bonnie Raitt, entre muchísimos grandes más. Don también lo ha hecho motivado por su admiración por Mitch y porque veía mucho potencial en sus nuevas composiciones. Un Mitch que afirma estar ante uno de sus tres mejores discos de su extensa trayectoria, con más de 20 discos bajo su nombre, además de ser uno de los más personales y autobiográficos de la misma.
En las notas interiores, el propio Mitch se muestra muy agradecido con sus fans alemanes que le han otorgado un montón de amor y dedicación desde sus conciertos allí en el año 79. Un "agradecimiento" al que se suman hasta 8 músicos y 2 excepcionales coristas, incluso el propio Don Was toca el bajo, en "Sanguine". Antes, el disco comienza a ritmo de J.J. Cale con "Lilli May", donde Eel sedoso saxo y el órgano (de un espléndido Luis Resto en todo el disco) aportan buenos aires soul y también brillan los primeros punteos de Brian “Roscoe” White. Sigue con "Pass It To The Right", un pantanoso lento de aires swamp con toque vudú hasta en la sorprendente flauta de Dave McMurray. En la citada "Sanguine" tenemos de nuevo estupendos punteos sobre un insinuante ritmo con el piano de Resto. Se sale del guion con una "Oh What A Night" que recuerda al Willy DeVille más latino. Buenos teclados con aromas a acordeón y un saxo con un ritmo casi de cha-cha-chá.
En "Wrong Hands" cuenta con poderosos riffs y más aires al estilo de los Rolling Stones de los primeros setenta, gracias al sonido del piano, el saxo y los nuevos y llamativos punteos. "Too Damned Slow" es un buen lento marca de la casa y sus toques entre Tony Joe White, Dire Straits y J.J. Cale que luego redondean el saxo y el órgano. "Fly" parece sobrevolar sobre la anterior canción, pero con unos coros, órgano y saxo mucho más negroides, aunque con ritmo algo más vivo para hablarnos de su carrera musical y su satisfacción con ella. "The Artist" es ya un lento total totalmente repleto de emoción. Su voz está magistral, aún con casi 80 años, acompañado casi a pelo sólo con el piano. ¿Para qué más? Al final buen adorno con una bucólica flauta.
El disco se nos hace corto, pero acaba muy arriba con "Just The Way It Is", un medio tiempo con aires muy white-eyed soul. Preciosa melodía y acertados coros con partes muy delicadas con piano y teclados. Como ya hemos dicho las letras son muy personales y autobiográficas y no tiene complejos tampoco al hablar sobre su prolongada adicción a las droga en "One Monkey", por citar uno de los momentos más significativos en cuanto a lo que nos cuenta Mitch. Ojalá se decidiera a salir un poco de su querida Alemania y se acercara a tocar entre nosotros.