Sala Rockville, Madrid. Sábado, 22 Febrero del 2025.
Texto y fotografías: Fran Llorente.
El virtuoso guitarrista de Pensilvania volvió a nuestro país, cosechando un ‘sold out’ a su paso por Madrid, regalando fuegos de artificios guitarreros por doquier en un show muy intenso, donde nos recordó a otros guitar-heroes de antaño y hogaño como Joe Satriani, o al mismísimo Gary Moore en alguno de sus grandilocuentes fraseos.
Con apenas treinta y cinco años y doce álbumes publicados sobre sus curtidas espaldas, este joven y sobrado instrumentista y compositor se presentó en formato Power-Trio, muy bien arropado por los solventes Robin Van de Bor al bajo y por el huracanado baterista Elia Micheletto, que parecía recién salido de una banda de metal cañero. Una de las cosas que más nos sorprendieron de la actuación de Eric Steckel fue una modulación guitarrera sideral, sin pedales ni efectos al uso, y sin trémolo tampoco. Todo al natural, sin colorantes ni conservantes. Muy al gusto de ciertos paladares minimalistas. Menos es más a la hora de solear e hilvanar fraseos y escalas casi inalcanzables para el común de los mortales.
Enarbolando una Les Paul naranja (de marca Knaggs) abrió fuego con “Waiting for the bus”, perteneciente a su álbum ‘Polyphonic Prayer’(2018), dando paso a “Tenessee”, otro temazo a quemarropa hasta topar con “Take my love to town”, canción que abre su último elepé hasta el momento 'Grandview drive' (2020). En esos compases, ya nos recordó al Gary Moore más acrisolado (de su segunda etapa blusera). Diversas ideas me vinieron a la cabeza en ese momento, pues la diferencia entre unos y otros probablemente radique en que los viejos maestros del blues-rock, ya se llamen Johnny Winter, Alvin Lee o el sin par Robin Trower, amén de tocar como los ángeles también fueron capaces de crear auténticos himnos del género, un podio al que todavía no ha conseguido llegar nuestro protagonista, pese a su singular virtuosismo.
“Run & Hide” supuso otra inyección de mordiente, un chuletón de riffs servido al punto, al tiempo que “Born under a bad sign”, legendaria composición musicada por Booker T & The MG’s, marcó el contrapunto sinuoso de blues arrebatado y doliente, junto a la también electrizante “Can’t you see”. Mostrando influencias clásicas como Free, (con el malogrado y reverenciado Paul Kosoff en el horizonte), se marcó un medio tiempo “When Ignorance turns to bliss”, cuyo comienzo recordaba mucho a la legendaria “Fire and water” de Paul Rodgers y compañía.
Tirando de oficio en el tramo final, regaló otras gemas de la talla de “Best with you” o “Empty promises”, que completaron una actuación flamígera y sobrada de radiante electricidad. Tras un atronador solo de batería a cargo de Elia Micheletto, donde no dejó tamboril sin cabeza, Erick Steckel puso el colofón con una pequeña Jam, con lúbrico protagonismo para el “Sex Machine” de James Brown. En resumen, cien minutos de blues-metal a quemarropa a cargo de un guitarrista increíble que se suma a los ya consagrados Joe Bonamassa o Joe Gooch como figuras emergentes de un firmamento siempre en ebullición.