
Con todo el papel vendido, sin medios acreditados, salvo honrosas excepciones, la expectación era máxima en los alrededores de la calle Jardines. No en vano la gente hacia cola frente “al Sol”, en una anárquica fila que llegaba hasta Montera con el nerviosismo propio de las grandes citas.
Con “puntualidad Británica”, a las 22:30 salían Vetusta Morla al escenario de la céntrica sala madrileña, para repasar su único disco, Un día en el mundo, así como algunos de los nuevos temas que formaran parte de su esperado segundo álbum. Seguro que el hecho de salir y ver todo el aforo completo, hizo pensar a más de un componente de la banda en tiempos no tan halagüeños. Esos tiempos de garitos pequeños, de cargar y descargar la furgoneta, no tan lejanos en el tiempo y que tan bien conocen. No son unos recién llegados, el éxito ha costado diez años de trabajo y muchos sinsabores. Y es que más allá de que Vetusta Morla, pueda gustar más o menos, los madrileños son un claro ejemplo de tesón, constancia y de fe en si mismos. De ahí el premio en forma de reconocimiento que están recogiendo actualmente. Todo un referente, sin duda, para las nuevas generaciones, tanto en lo musical, como en lo profesional.
El concierto comenzó con una perfecta simbiosis entre un público entregado y unos Vetusta, dispuestos a pasarlo bien. Sin embargo, en los primeros temas vimos que algo desentonaba, Pucho su cantante no se encontraba bien, aquejado de una laringitis. Llegaba renqueante a la cita, por lo cual pidió disculpas. Este hecho explicaba, en parte que en la Sala se encontraran carteles firmados por la banda en los que rogaban al público no fumar, ni antes, ni durante, su actuación. En su gran mayoría, el público respetó la petición del grupo, algo que habla muy a las claras del carácter modélico del público de los de Tres Cantos.
El concierto avanzaba siguiendo las directrices de lo que ha sido su reciente gira. Interpretando los temas más conocidos de su trayectoria, para los que en ocasiones se hicieron acompañar de compañeros y amigos de profesión, no en vano nos encontrábamos ante una ocasión especial. Por ello, no podían fallar a esta fiesta algunos invitados especiales como, Santi Campos, Esther y Charlie de Amigos Imaginarios, quienes salieron a escena para interpretar, el que probablemente sea su mejor tema, "Copenhague".
Un gran momento de la noche fue la aparición entre fuertes aplausos de Christina Rosenvinge, otr

Momentos antes había tenido lugar otro de los puntos álgidos de la velada, con la interpretación de "Valiente", ante una sala abarrotada que por momentos temimos se viniera abajo. Se vivieron más momentos intensos a lo largo de la actuación, como el final de "La Marea", o la magnifica, "Pequeño Desastre Animal"."Saharabbey Road", fue recibida como un himno y sus, a veces, cargantes coros se alargaron durante varios minutos.
El concierto se cerró con una emocionante interpretación de "Sálvese quien pueda", con la que dieron por finalizada una actuación para unos pocos privilegiados, los cuales se marcharon con una sonrisa a casa.
Después de la misma, “El Giradiscos” tuvo la oportunidad de felicitar a la banda por su exitosa gira y por este epilogo dorado que van a darle en nuestra ciudad. Así como cerrar una entrevista que se celebrará en próximas semanas y que cómo siempre podréis disfrutar en vuestra Web favorita.
Texto: Javier González López & Jorge Bravo Crespo "Gurú"
Fotos: Jorge Bravo Crespo "Gurú"