
El primer Lp del cuarteto mallorquín contiene once cortes, canciones con gran fuerza y estribillos directos que permanecen en la memoria e invitan a ser escuchados una vez tras otra.
El disco se abre con “Calamar”, una canción rock de melodía alegre y aire desenfadado, tras ella “No es Personal”, una de las piezas claves de este trabajo, una potente canción que es sin duda alguna uno de los grandes hits del disco. Tras ella se calman los ánimos con el “Beso de Judas”, la historia de una relación amorosa que se acaba convirtiendo en un recuerdo, es un medio tiempo en el que Urtain nos demuestran una vez más su capacidad para mutar, uno de esos momentos en el que los baleares deciden bajar la intensidad de su música pero no la calidad de sus canciones. Tras este instante de calma pasan a la acción atacando dos canciones cercanas al power-pop, “No sería yo” y “Hotel Mundial”, quizás ambos temas supongan los momentos más acelerados de todo el álbum, dos canciones que rallan a gran nivel, de lo mejorcito del disco sin lugar a dudas.
Para contrarrestar esta fuerza “Puedo Prometer”, una canción lenta, que es el corte más flojo de todo el dis

Urtain consigue con este trabajo lo que muchos otros se proponen y no llegan a conseguir. Son ellos mismos, sin inventar nada, facturan un pop-rock de calidad, con letras sencillas e interesantes, en un álbum que pese a la heterogeneidad de sonidos logra ser compacto. Sus canciones selectas en conserva son dignas de aparecer en las mejores mesas y para los mejores comensales.
Por Javi