Álex Fraile (Librería Perros de lluvia): "Uno puede acercarse a la música de distintas formas y una de las más fascinantes es a través de los libros"


Por: El Giradiscos.

Convertidas las grandes ciudades, e incluso las menos extensas, en una mimética reproducción de parques temáticos transformados en inertes señuelos para turistas e inversores, cada aparición en ese paisaje gris de un proyecto cultural se percibe como un oasis dentro de un relato uniformador enunciado por gastrobares y tiendas de souvenirs. El nacimiento de la librería musical Perros de Lluvia, más allá de la consecuencia del elogioso empecinamiento de su mentor, Àlex Fraile, se vislumbra en pleno barrio populoso de Lavapiés como un evento social. Sus estanterías, repletas de artículos que se leen y escuchan, significan ese oráculo necesario para interpretar y descifrar ritmos y armonías, algo imprescindible para quien está "herido" por el aguijonazo de la música.  Hablamos con este "quijote", también colaborador en estas mismas páginas, para conocer un proyecto de corta existencia todavía pero ya repleto de historias que contar.

ºEn un país que lee poco y no se involucra demasiado en la música más allá de lo mayoritario, ¿montar una librería musical cuánto tiene de sueño y cuánto de negocio? 

Álex Fraile: Supongo que la clave radica en lograr un equilibrio entre ambas cosas. La música es mi verdadera pasión, pero en algún momento habrá que dejar los sueños de lado y no perder la perspectiva de que se trata de un trabajo como otro cualquiera y nadie – al menos eso creo – trabaja sin la aspiración de ganar algo. Vengo del mundillo de la Cooperación por lo que queda claro que forrarme nunca ha sido una prioridad. Ahora bien, no quiero llamaros en un año y pediros una paga. 

Te has metido en el mundo autónomo con todas las consecuencias, dentro de un sector como el librero, sabemos que eres un tipo duro que milita con orgullo en causas perdidas llenas de romanticismo como la de ser seguidor del Atleti y sobre todo de Estudiantes. ¿Está tu corazón de intelectual y musicólogo preparado para más disgustos? 

Álex Fraile: Creo en la máxima de que ganar es de horteras. Por eso, soy un demente convencido. Eso sí, una alegría de vez en cuando no vendría mal. Tengo la ilusión de que esta aventura llegue a un buen puerto. El dinero no es lo más importante en la vida, pero lo dicho: ¡romped la hucha y comprad cultura! Tampoco es plan de acabar debajo de un puente. 

La librería toma su nombre de un álbum mítico de Tom Waits, “Rain Dogs”. ¿Por qué ese nombre? ¿Qué representa para ti, tanto el disco como su autor? ¿Y qué quieres transmitir nombrando así a la librería? 

Álex Fraile: Tom Waits es Dios. Esa sería la respuesta corta pero no es ningún secreto que siento devoción por sus múltiples facetas: juglar de la noche; el hombre que se tambaleaba junto a su piano; truhan de profesión; el cantante de la voz arañada por el humo; el amante de la fotografía; el actor… Haga lo que haga lo hace a su manera. Al modo Waits y eso es maravilloso. Me encanta ese disco porque me encanta Waits y me fascina Nueva York. Rain Dogs es una abrumadora oda al Nueva York de los bajos fondos. Por otra parte, el nombre hace ilusión a la metáfora de los Perros de Lluvia. Esos seres ajenos a convencionalismos. Me siento un tanto así: asumiendo riesgos e intentando alejarme de lo tradicional. De lo contrario no creería en este proyecto y no montaría una librería musical en los tiempos que corren, más de nicho, como la música. 

¿Cuáles serían las librerías que conoces que más te gustan y hasta qué punto has tenido en mente a la hora de montar Perros de lluvia, algún ejemplo en especial? 

Álex Fraile:  Cada librería es un mundo y por supuesto que no solo como futuro emprendedor, pero como lector he visitado muchas, muchas. La lista sería interminable, pero me mojaré y barreré para casa, para el sector de la música. Hay una a la que tengo especial cariño que es La Fábrica, en Calonge. El pueblo de los libros como lo suelen describir. En este pequeño rincón de Costa Brava apostaron por las librerías y la de Lidia es un rincón maravilloso. Nuestra segunda casa: vinos; alegría y muchos, muchos libros de música. Y por supuesto me encanta el estilo de Sonora en Barcelona. Fuera de nuestras fronteras me quedaría con el buen rollismo de Books Are Magic de Brooklyn o la decadencia de la sección de música de la Strand, también de Nueva York. Todo sea por no salir del universo neoyorquino de Waits. 

Todavía hay gente que cree que la música solo se escucha, ¿cómo les convencerías de lo gratificante que puede ser también leer sobre ella? 

Álex Fraile: Esta frase es el mantra de la librería. La música no solo se escucha. Uno puede acercarse a la música de distintas formas y una de las más fascinantes es a través de los libros: en todos sus formatos. Narrativa; novela gráfica; fotografía; biografías; ensayos sobre géneros musicales en particular… Las opciones son infinitas y si uno lee mientras escucha música la experiencia es insuperable. Animo a probar 

¿Qué has encontrado tú personalmente a través de los libros que hablan de música? 

Álex Fraile: Historias fascinantes y la posibilidad de conocer a artistas o géneros que no consumo con tanta frecuencia. Hoy en día los libros de música van más allá de ello y permiten descubrir los entresijos de la industria de musical; el proceso compositivo… Libros del estilo de Cómo funciona la música de David Byrne o Viaje hacia la canción perfecta de Miguel Marcos son dos meros ejemplos. 

¿Hay algún libro u obra que inició o te marcó especialmente a la hora de interesarte por la literatura musical? 

Álex Fraile: Mentiría si dijese que me acuerdo del primer libro de música que pudo leer. Lo que nunca me olvidaré es quién me incubó el virus de la literatura musical. Mi amigo Ferdy, miembro del grupo Smile. 

Y si tuvieras que recomendar algunos libros que consideras esenciales para que alguien se llevase de tu librería, ¿cuáles serían y por qué? 

Álex Fraile: Hemos venido a jugar. A pesar de tener raíces gallegas, voy a mojarme. Sabéis mejor que nadie que me encanta escribir sobre música. Nunca fui ni seré un periodista musical, pero uno de los periodistas que más admiro – así me va – es Lester Bangs. Uno de los maestros y uno de los críticos musicales más irreverentes que jamás existirán. Libros del Kultrum editó dos compilaciones de sus críticas y aunque me gusta más la primera por eso de la novedad, tengo especial cariño a las Venas al frente, festines de sangre y mal gusto exquisito. El primer libro que se vendió en Perros de Lluvia.

Como librería especializada en el ámbito musical, ¿podremos encontrar obras internacionales sin traducción todavía en nuestro país?

Álex Fraile: Habéis dado en el clavo. Es uno de los objetivos. Esperemos poder cumplirlo a corto – medio plazo. Desgraciadamente hay muchos libros escritos en inglés o en francés que todavía no están traducidos al castellano, pero ahora más que nunca me doy cuenta de la cantidad de estupendos libros de música que existen en nuestro idioma y eso es la leche. 

Aunque todavía lleva poco tiempo abierta Perros de lluvia, ¿has vivido ya experiencias o visitas que te hayan marcado especialmente? 

Álex Fraile: Experiencias empezamos a tener unas cuantas. Abrir la librería y a la hora de cobrar el primer libro que el mismo no tenga el precio registrado; tener que ir a la base logística de Correos la víspera de la apertura para reclamar libros que no llegaban; aprender a envolver libros de una manera decente; encontrase en la librería amigas que viven en Bruselas y pasan sin avisar; intentar cerrar a una hora y abrir al día siguiente sin dormir. Bueno, intentaba crear falsas expectativas. Bromas al margen, cuando llegan sin previo aviso escritores o periodistas a los que he leído desde siempre y no ponía cara me hace especial ilusión. Es como conocer en persona a alguien que conozco desde hace tiempo. 

Has abierto la librería de cara a las fechas navideñas, que a priori son más beneficiosas para la venta, ¿sientes vértigo a lo que sucederá tras el paso de esas fechas? 

Álex Fraile: ¿Vértigo? Diría más bien pánico o para no exagerar un cierto miedo. La vida del librero no es tan bucólica y la soledad de una mañana de invierno impone. Está claro que se han juntado las Fiestas con la novedad de abrir un nuevo espacio. Ahora empieza todo. ¡Veremos! 

Toca venderse un poco, ¿qué crees que tiene de especial o identificativa Perros de lluvia? 

Álex Fraile: Un amigo argentino suele decir que no solo hace falta ser bueno sino parecerlo. No creo que valga para venderme, pero bueno es cierto esta librería es una apuesta por la música y el libro musical. Son otros los que tendrán que opinar, pero Perros de Lluvia pretende crear comunidad y que los amantes de la música y los libros se encuentren como en casa. Tenemos un espacio para que la gente venga a leer, a ojear revistas de música e intercambiar su pasión por la música.

La librería se ubica en uno de los barrios populares con más solera de todo Madrid, Lavapiés. ¿Por qué has elegido un emplazamiento tan céntrico, pero que a la vez encierra un cruce de caminos, no solo a nivel urbano, sino también en su componente cultural puesto que allí convive la población más castiza con gente llegada de todas partes del mundo? ¿Qué crees que aportará Perros de Lluvia al barrio? 

Álex Fraile: Lavapiés es nuestro barrio. Aquí vivo y trabajo. Es un barrio que en ocasiones tiene fama de conflictivo, pero ¡Nada más lejos de la realidad1 Lavapiés ha demostrado una capacidad de integración sin igual. No juzga a nadie y acoge a todo el mundo. Algunos quieren acabar con esa autenticidad. Esperemos que la librería contribuya a que la cultura siga siendo parte fundamental del barrio. Estamos a cincuenta metros del CDN y en un radio de 200 m existen cuatro librerías más. Eso es maravilloso. Somos los últimos en llegar y nuestras vecinas nos están tratando como uno más. Aprovecho para dar las gracias en especial a Luz de Tráfico de Libros que ya es nuestro ángel particular y una referencia. 

Como todo establecimiento local, supongo que el trato especializado es importante para diferenciarse de las grandes superficies, ¿le das especial importancia a estar informado y al día de la temática que ofreces para servir de consultor y poder recomendar al cliente? 

Álex Fraile: Por supuesto. Es la única forma de proporcionar un valor añadido. Al mismo tiempo nos gusta que la gente se sienta a su aire. No tiene sentido dar la chapa, pero siempre que piden consejos intentamos satisfacer sus necesidades y transmitir nuestra pasión por la música. 

Tenemos entendido que el local tiene vocación de traspasar las fronteras de una librería al uso, evidentemente se podrán adquirir libros, pero también sabemos que tienes idea de realizar presentaciones en vivo y actuaciones en directo en formato acústicas. ¿En qué momento y de qué forma podremos empezar a disfrutar de una propuesta tan ambiciosa? 

Álex Fraile: Está claro. La librería tiene la vocación e intención de convertirse en un punto de encuentro. Ahora toca pensar en presentaciones; eventos … Cualquier idea es bienvenida. Nos gustaría como decís combinar la música y las presentaciones. Ahora que han pasado las Fiestas toca pensar en futuras acciones, aunque ahora toca acabar la reforma del local. Cerraremos unos cinco días a mitad de enero y después esperamos poder anunciar cosas nuevas. No todo va ser leer. ¡Habrá que celebrar el nacimiento de Perros de Lluvia! 

Si hablásemos, por ejemplo, dentro de un par de años, ¿qué te gustaría poder contar sobre en lo que se ha convertido Perros de lluvia? 

Álex Fraile: Pues que se ha consolidado como un nuevo rincón para los amantes de la música y la lectura. ¡Casi nada al aparato! Esperamos estar a la altura. ¡Ganas no faltan! 

"De Un Siglo Anterior", nuevo disco de Bunbury y anuncio de gira


Por: David Vázquez

"De Un Siglo Anterior" será el nuevo álbum de Bunbury. El lanzamiento, previsto para el 17 de abril de 2026, será el decimosexto trabajo de estudio en solitario para el músico zaragozano. 

Del disco ya se han presentado tres de los cortes que lo conformarán "La Voz", "Brindis Al Sol" y, hasta la fecha, "Creer Que Se Puede Creer", una canción que reflexiona sobre "la importancia de la fe en uno mismo" y las elecciones que se hacen a lo largo del camino que uno recorre.

 

"La Voz" supuso el primer adelanto de un proyecto nacido en febrero de 2025 con la idea de combinar “la latinidad con otros géneros, abriéndose a las posibilidades armónicas y rítmicas de sus patrones y líricas”, característica que entronca con "Licenciado Cantinas", quizás un trabajo que hoy toma un protagonismo distinto en la discografía de Bunbury.

   

 Poco más de un mes después, presentaba "Un Brindis Al Sol", ahondando en el sonido, así como en un texto reflexivo, desde la perspectiva de la madurez y aligerando la importancia de algunos problemas diarios, y celebrando la vida. Tema sobre el que giran los tres sencillos: “No quedan victorias sin dolor / Hay días por los que brindar”. También, en "La Voz" canta: “Tanta gente que ya no está / A este lado del bar / La fiesta se acaba / Sírvame otra ronda”. O en este último single: “Descubrí tarde las cosas importantes”.

   

 El LP se mezcló el verano pasado en los estudios El Desierto de los Leones (México) y fue masterizado en Los Ángeles (California) por Tom Baker y, al igual que lo avanzado, supone una invitación “al oyente a sumergirse en un universo sonoro y en un diálogo atemporal”. El lanzamiento irá acompañado un recorrido internacional con la gira Nuevas Mutaciones Tour a finales de 2026. Dará inicio en nuestro país en el mes de octubre y continuará por Latinoamérica, Estados Unidos y España

Acompañando de Robert Castellanos: Bajo (Los Santos Inocentes), Ana Belén Estaje: Violín (Huracán Ambulante), Ramón Gacías: Batería (Los Santos Inocentes), Javier García-Vega: Trombón y Guitarra española (Huracán Ambulante), Luismi Huracán: Percusiones (Huracán Ambulante), Jordi Mena: Guitarras (Los Santos Inocentes), José Miguel Pérez Sagaste: Saxo y Acordeón (Joaquín Sabina), Jorge “Rebe” Rebenaque: Piano y Hammond (Los Santos Inocentes) y Álvaro Suite: Guitarra y coros (Los Santos Inocentes).

Elliott Murphy & Band: El rapsoda amable


Sala El Siglo, Sant Cugat del Vallés. Sábado, 14 de febrero del 2026. 

Texto y fotografías: Àlex Guimerà. 

Qué gratificante resulta poder ver a uno de tus héroes musicales en tu pueblo (ahora ciudad) natal. De hecho, hace unos años (el 13 de enero de 2007, según indica la entrada que conservo) ya le había visto en El Auditori de Sant Cugat en un homenaje a Leonard Cohen que nos trajo a nombres de la talla de Suzanne Vega, Jackson Browne o el mismísimo John Cale. Y entre ellos, una dupla enérgica formada por Eliott Murphy y Olivier Durand abordó "Diamonds in the Mine". En esa época el cantautor de Long Island ya se encontraba en ese segundo acto de su vida que tan brillantemente reflejó Jorge Arenillas en su documental de 2015 "The Second Act of Elliott Murphy". Un segundo acto en el que ha sabido reinventarse, formar una familia y rodearse de interesantes músicos para desplegar lo que mejor se le da (con perdón a su faceta de escritor), hacer música.

Han transcurrido casi 20 años desde entonces y Elliott goza de buena salud y sigue afincado en París, lo que nos permite poder disfrutar de sus directos con cierta regularidad en nuestro país y en poblaciones y salas impensables. Como esa maravilla llamada "El Siglo" adornada de miles de libros en sus paredes. No se me ocurre un entorno mejor para poder gozar de un buen concierto.

Puntuales a las ocho y con el aforo a reventar, el septuagenario roquero aparecía ante nosotros junto a su inseparable Olivier, el percusionista Alan Fatras y la violinista Melissa Cox. Una formación que es una extensión de la fórmula que tan bien le ha funcionado a lo largo de los últimos años. Al dueto de guitarras con su amigo francés se añade una percusión de caja, tambor y platos y un violín, para ofrecer de nuevo esas guitarras perfectamente compactas junto a unos apoyos instrumentales muy acertados, lo que da un sonido que recuerda a la fórmula "Unplugged" que tantos éxitos dio a la MTV hace unas décadas.

Con un arranque a manos de la clásica "Last Of The Rock Stars" de su debut "Aquashow" (1973) tocada sólo con las guitarras y de forma calmada, dieron comienzo casi dos horas de espectáculo, buenas canciones y simpatía de unos músicos llenos de humildad y elegancia. Hay que tener en cuenta que la gira, que pasará por distintas ciudades españolas, tiene como excusa la promoción de su último álbum "Infinity", del año pasado, por lo que sonaron nuevos temas como "Granny Takes A Trip", "Baby Boomers Lament" o esa "The Miracle Zone" que no está en el disco,si no en un EP recién estrenado y que titula el tour.

Pero el primer gran momento de la noche llegó con los ritmos de "Green River", que encendieron a todos los asistentes, luego vendrían otros grandes momentos como la cabaretera "Deco Dance" de ese discazo que es "Night Lights" (1976) o la "dylaniana" "Destiny". Grandes momentos en los que no faltaron los trepidantes golpes de Alan (aporreando la caja y platos con las manos), los pizzicatos cuanto no rasgueos del violín de Melissa, y sobre todo los solos del virtuoso Olivier en esa guitarra acústica con la que tan poderosamente llena los conciertos. 

Por su parte Eliott no dejó de capitanear el show con una sonrisa que no dejó de lucir, su voz aún lozana (en especial en los tonos graves) y sus ritmos a la guitarra. Incluso le dio tiempo para comentarnos que "era abuelo", bromeó con la edad del público y nos contó cuando su madre Josephine habló por teléfono con su ídolo Lou Reed (al que dedicó una canción) contándole que él era un gran fan suyo a lo que el propio Lou respondió: "¿que no lo es todo el mundo?". Una soberbia del desaparecido rockero que está claro Eliott no tiene, ya que se nota que busca la cercanía con sus seguidores tanto cuando está encima del escenario como cuando está pacientemente firmando discos en el puesto de merchandising . 

Es esa amabilidad de la que hace apología sana en la formidable "A Touch Of Kindness", que tocó en la recta final , con esa melodía de guitarra tan hipnótica, y con un desarrollo final que nos llevó hacia los esperados bises. Justo antes nos había deleitado con una de sus mejores piezas de siempre "You Never Know What You're in For", ese retrato de las calles sucias de Nueva York que comenzó de forma pausada para terminar con la banda a todo gas. Y qué decir de esa poética "On Elvis Presley's Birthday" cantada con el traje de rapsoda.

Tras los aplausos, Eliott nos ofreció una versión lánguida de "Just Story From America" para la que recordó que el Gran Sueño Americano para él se volvió en la Gran Pesadilla Americana en los años setenta. Le siguió la magnífica y pegadiza "Come On Louann", con todos allí coreando a pleno pulmón, y ya que estaba puesto, y se lo estaba pasando genial, llegaron otros dos clásicos de su cancionero de regalo: "Drive All Night", con el violín haciendo las veces del teclado, y una "Rock Ballad", cuyo estribillo llegó algo desdibujado. Magnífico colofón de un concierto que nos trajo a casa todo aquello que más nos amamos de la música, de la mano de un tipo único en su especie.

“Como diamante entre carbón”, así son las “Vidas semipreciosas” de Nacho Vegas.


Por: Guillermo García Domingo. 

Nacho Vegas no milita en las filas de los indiferentes. Esos individuos silenciosos y precavidos que dan auténtico terror. Gracias al servicio que estos le están prestando al neofascismo, éste se está afianzando más rápido de lo previsto. Por eso Gramsci dijo en 1917 que odiaba a los indiferentes: “Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”. El compromiso social y político del “fíu de Cristina Vegas” era notorio. Desde mucho antes de que publicara esta colección de 12 piedras semipreciosas. En atención a su dureza, escasez y perfección, habría más bien que catalogarlas como gemas preciosas. En medio de ellas aparecen tres interludios protagonizados por personas que pagaron un precio muy alto por manifestar su compromiso, y que no están exentos de una extraña música, la que poseen sus propias palabras torneadas en la buena batalla y la digna lucha. No conviene ignorarlos. Nacho Vegas siempre ha estado “a favor de estar en contra” como dice en una de las mejores canciones de este LP: “Los asombros”. 

El principal logro de este disco, sin embargo, es otro. Cervantes en su obra universal, “Don Quijote de la Mancha”, plantea a través del hidalgo convertido en caballero andante el dilema de “las armas y las letras”, que representan la fuerza de la acción o el arte escrito (y hablado) respectivamente. Nacho Vegas demuestra en “Vidas semipreciosas” que se trata de un falso dilema y que no tiene razón de ser el prejuicio que sostiene que lo que se escribe y compone con intención política tiene un valor artístico menor. “Vidas Semipreciosas” es un vibrante alegato político de una belleza musical sin igual. Es imposible decidir si destaca más por su pujante rebeldía o prevalece la belleza. ¿Por qué hay que renunciar a uno de estos valores? La belleza y la rebeldía se alimentan mutuamente en esta “pequeña bestia” creada por el músico asturiano. No hay tantos manifiestos subversivos que hayan sido grabados con semejante producción, precisa y elegante, que hace girar los arreglos instrumentales, incluso orquestales, realmente brillantes, y los acertados coros femeninos, sobre la voz profunda del asturianu, muchas veces desdoblada en varias voces que dialogan entre ellas. El acopio de instrumentos y sonidos cristalinos no pesa en las canciones. Muchos de ellos se encuentran a sus anchas en el primer tema que podría haber grabado Primal Scream. “Alivio” recuerda al último disco de los británicos, y Nacho Vegas bien podría ser Bobby Gillespie. No son adustas y rudas canciones de combate. Están teñidas de credibilidad vulnerable y de la imperfecciones que nos humanizan, y que provocan que las piedras semipreciosas sean más valiosas que las preciosas. Tal y como dice en el interludio que protagoniza Anna Gabriel, el amor forma parte de cualquier acto revolucionario. Nacho Vegas ha vuelto a convocar al “don de la ternura”, como ya hiciera en su anterior LP. 

Nacho Vegas ha ido adquiriendo una notable capacidad y sabiduría compositiva que le ha servido para subrayar a lo largo de su carrera musical de qué manera lo político, queramos o no, atraviesa la vida personal. Lo personal y lo político se entrecruzan con toda naturalidad en las canciones de este disco, una vez más. El repliegue individualista no es solamente una actitud manifiestamente inmoral, sino que, además, es una forma de autoengaño. De la suerte colectiva, del estado de “la ciudad” (la comunidad política griega) depende también nuestro destino individual. Hay algunas canciones que no tienen una naturaleza política tan evidente; es el caso de “Mi pequeña bestia”, un elegante homenaje al pop nostálgico que cuenta cómo se desarrolla una canción desde su germen en forma de silbido, y la metamorfosis que sufre la canción, como si se tratara de una criatura viva, y la lucha que el compositor emprende con esa canción, que de algún modo ha dejado de ser suya, y, debido a esto, no se deja domesticar. Pero incluso en las canciones más íntimas como las bellísimas baladas que tienen por título “Los asombros” y “Piedras semipreciosas”, o el medio tiempo con reminiscencias norteamericanas, “Llueven moscas”, el de Gijón deja una rendija por la que entra la sombra del mundo, una sombra cada vez más inquietante, el gruñido de un lobo que acecha en la oscuridad (Véase “Tiempo de lobos”). 

Otro de los denominadores comunes de este nuevo trabajo es la revisión del folklore cantábrico que está llevando a cabo Nacho Vegas en los últimos trabajos que ha propuesto. La versión en “asturianu” del extraordinario poema/canción de Mikel Laboa, “Txoria txori” (1974), titulada para la ocasión, “Las ales”, la jota “Seis pardales” (las seis de La Suiza) junto a Rodrigo Cuevas y la banda folk L-R, o la propia “Fíu” dedicada a la madre de Vegas, de la que heredó su pelo y sus ideales antifascistas, como nos dijo en la presentación en los estudios Altafonte de Madrid. España es mucho más que Madrid, y por eso en el disco se escuchan las lenguas cooficiales de nuestro país, y alguna que no lo es y tendría que serlo.

El músico haciendo gala de una auténtica modestia, que llamó poderosamente nuestra atención en la presentación mencionada nos invita a admirar a “quienes sí supieron brillar y siguen ardiendo”. Su fulgor aumenta en este período que se oscurece con el paso de los días. Son las personas que han sido condenadas a penas de prisión por expresar en público su desacuerdo, manifestarse y denunciar las actuaciones de ciertas instituciones del Estado. Algunas de ellas han sufrido la aplicación de la denominada “Ley Mordaza”. Es la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana en España, vigente desde el 1 de julio de 2015, en virtud de la cual han sido reprimidas y enjuiciadas algunas de las personas que hablan en los interludios de este disco. Nacho Vegas, a través de sus alegatos, se pregunta de manera inquietante si hay presos políticos en España, y si algunas instituciones utilizan todos los resortes del Estado para criminalizar a los que protestan contra ellas y su impunidad. Amnistía Internacional dice que “los gobiernos de todo el mundo tratan la protesta como una amenaza. También en el Estado español” a propósito del caso de “los seis de Zaragoza”. Uno de ellos, Javier Aijón, Javitxu, cuatro años y siete meses de prisión, protagoniza uno de los interludios. Los mensajes de Anna Gabriel y Adur, uno de los jóvenes reprimidos por la trifulca de Altsasu, son vibrantes ejemplos de pasión política, asumida hasta las últimas consecuencias, al igual que algunos de los parlamentos de las sindicalistas que se enfrentaron al acosador de La Suiza

La represión pretende suscitar el amedrentamiento y lo que resulta todavía más eficaz, propiciar la autocensura, y de veras que lo consigue, habida cuenta del silencio político clamoroso de tantos artistas. Nacho Vegas, en cambio, es un “deslenguado”. La mordacidad de su “lengua” se desata en “Deslenguarte”, un tema que dura 7 minutos, durante los cuales acontecen muchas sorpresas musicales dentro de sus vericuetos en los que se cuelan sin permiso 22 blasfemias, y el siempre estimulante Albert Pla. El tono festivo de “Deslenguarte” se prolonga en la fiesta de luto, si es posible algo así de bueno, que se desarrolla en “L´acabose”, con la participación comunitaria de todos los compañeros de estudio: Manu Molina en la batería, Joseba Irazoki y sus guitarras, Miren Narbaiza, guitarra y coros, Hans Laguna al bajo, Ferran Resines en los teclados. A la comunidad artística que ha hecho este disco habría que añadir a la ilustradora Candela Sierra, Premio Nacional de Cómic el pasado año, que ha realizado en las tapas interiores, un retablo animal y vegetal formidable, inspirado en el jardín delicioso que hiciera el Bosco

En fin, este disco de pervivencia garantizada y actualidad absoluta es un acto político propiamente que cuestiona la falacia de la neutralidad del arte. Goza además de un gran poder performativo, pues cumple lo que enuncia. Es una oda a la belleza asombrosa que nos rodea y lo hace mediante unas canciones extremadamente bellas, y se desquita del amordazamiento que las autoridades persiguen a través de unas letras insumisas. Aunque Nacho no quiera admitirlo, es un diamante, una piedra preciosa, más que semipreciosa. ¡Liberad de una vez a Pablo Hasél, lleva 5 años en la cárcel!

Manu G. Sanz: "En estos discos en solitario siento que estoy regresando a terrenos más esenciales para mí"


Por: Kepa Arbizu.

La cultura popular, y más en concreto su manifestación musical, contiene desde su alumbramiento el reflejo de las pulsiones surgidas en los ámbitos principalmente urbanitas. Pero dado su ingobernable lenguaje creativo, su imaginario ha logrado expandirse en múltiples direcciones, algunas de ellas apuntando claramente a entornos bucólicos y naturales. Tal es el hemisferio sonoro y conceptual que maneja en su carrera en solitario el gallego Manu G. Sanz, quien bregado en múltiples proyectos grupales, como Selvática o Indómitos, incluso en dúos, Digital Mother, en los últimos tiempos ha asumido su nombre propio como vehículo para un pop-folk que hace de sus ritmos un remanso ensoñador de belleza, convirtiendo a Beach Boys o Magna Carta en coordenadas ineludibles, condición asumida igualmente por propuestas más locales como CRAG, Vainica Doble o Pigmy. Referencias que redundan en ese contexto preciosista y delicado que, en su segundo disco, "Oráculo silvestre", se viste con detallista instrumentación para tender un exquisito diálogo, no siempre impoluto existencialmente, con el medio ambiente y la naturaleza. Un espejo en el que refleja nuestra verdadera esencia, aspectos sobre los que charlamos con su autor. 

Acabas de editar tu segundo disco en solitario, “Oráculo Silvestre”, ¿cuando iniciaste este recorrido individual tenías pensado que iba a tener continuidad? 

Manu G. Sanz: Sí. Desde el principio tuve claro que quería que fuera un proyecto con continuidad. Empezar a publicar discos con mi nombre es una forma de tener un espacio propio que me acompañe a largo plazo, sin depender de otros factores. En las bandas, a veces surgen limitaciones —logísticas, de tiempo o de dinámica— que dificultan desarrollar las ideas con la profundidad que me gusta. Este proyecto individual me permite trabajar con más libertad y constancia 

Cuando pusiste en marcha este proyecto, ¿era conscientemente un vehículo para dar salida a una faceta más “popera” y delicada, o primero fue la determinación de grabar en solitario y más tarde se fue fraguando el tipo de sonido? 

Manu G. Sanz En realidad, en cierto modo, es al revés. No nace tanto de una decisión consciente de hacer algo más “popero”, sino de una vuelta a mi imaginario infantil. Desde pequeño siempre compuse canciones melódicas; con el tiempo esas canciones fueron ganando complejidad, pero la vocación por la melodía y la forma de canción ha estado ahí desde el principio. A lo largo del camino he explorado muchos estilos y he aprendido distintas maneras de abordar la composición, pero en estos discos en solitario siento que estoy regresando a terrenos más esenciales, que ahora mismo se sienten más reales y necesarios para mí. 

Has participado en muchos proyectos grupales, ya sea Indómitos, Selvática o incluso el dúo Digital Mother, y ahora cuentas con esta andadura en solitario, ¿sientes que alguna de esas facetas, la individual o colectiva, resulta irrenunciable para tu carrera? 

Manu G. Sanz Más que elegir entre lo individual o lo colectivo, creo que a lo que no puedo renunciar es a mi instinto creativo y a la curiosidad que me mueve. En los proyectos grupales siempre ha sido muy importante para mí el papel de las canciones, de la música y de los textos. Por supuesto, tocar con otras personas genera una energía especial: las dinámicas compartidas, la diversión, la espontaneidad… todo eso es fundamental y muy enriquecedor. Pero en el fondo, lo que siempre ha estado ahí para mí son las composiciones. Es algo que necesito hacer y que me resulta muy natural. 

Teniendo en cuenta ese paso anterior por bandas más eléctricas y ruidosas, ¿crees que tu firma en solitario debe de estar indisolublemente ligada a este tipo de sonido más pop y bucólico o estás abierto a mutarlo si así lo deseas en algún momento? 

Manu G. Sanz No lo veo como algo cerrado ni definitivo. Ahora mismo este sonido conecta mucho con mi momento vital y con lo que necesito expresar a nivel emocional, y por eso tiene sentido que el proyecto suene así. No sé qué haré más adelante. Al final, mientras lo que hagas refleje tu realidad y lo abordes con honestidad, la forma que tome es lo de menos; es bueno que los proyectos cambien y se muevan con uno. 

Aunque ambos discos editados bajo tu nombre comparten un sello identificativo absolutamente personal, entorno a ese pop bucólico y preciosista, este segundo trabajo me ha sonado más expansivo, rítmico e incluso heterogéneo, ¿buscabas conscientemente no alejarte de tu sonido pero tampoco repetirte? 

Manu G. Sanz Sí, estoy bastante de acuerdo con esa observación. Siento que las canciones de "Oráculo Silvestre" funcionan como una continuación lógica de las anteriores, pero al mismo tiempo exploran nuevos caminos: la producción tiene más brillo, los arreglos incluyen motivos más psicodélicos, y los textos hacen un énfasis mayor en nuestra relación con la naturaleza. Mantienen la esencia de lo anterior, pero aportan un aire distinto 

Aunque son evidentes las influencias anglosajonas de tu sonido (desde Magna Carta a Love pasando por Pentangle o los Beach Boys), no lo son menos algunas referencias locales, que pueden remitir a Pigmy, CRAG o Miguel Ángel Villanueva, un acento que incluso ha tomado forma más explícita esta vez en temas como “Un paso al frente” o “Naranjo en flor”… 

Manu G. Sanz Sí, escucho música de todo tipo. Crecí con sonidos anglosajones, pero siempre he sido muy fan de la canción melódica española, y creo que eso se refleja en lo que hago. Últimamente estoy escuchando mucho a Lorena Álvarez y a Natalia Lafourcade por ejemplo, y siempre he tenido debilidad por temas como los de Jeanette, con esas producciones setenteras y esa melancolía pop con olor a karaoke. También me gusta que aparezcan pequeños gestos flamencos, como ocurre en “Libélula Dorada”, que aportan un matiz emocional muy particular.

Incluso hay apariciones eléctricas y distorsionadas en “Abeja reina”, ¿en este segundo disco te has sentido, digamos, más libre para utilizar elementos que quizás en ese debut en solitario no aprovechaste como una forma de romper con tu pasado? 

Manu G. Sanz: Es interesante lo que comentas, porque en cierto modo “Abeja reina” podría haber formado parte del repertorio de Selvática, con ese pop más dreamy y distorsionado. En “Flores y Diosas” las canciones surgieron de manera más sutil, y el enfoque acústico de la producción me pareció el más adecuado para que se desarrollaran plenamente. En las nuevas composiciones hay una paleta más amplia: aparecen toques eléctricos y de distorsión como matices que acompañan la canción sin alterar su naturaleza. 

A pesar de que tus canciones contienen muchas capas de sonido y elementos diversos, sin embargo no me suenan abigarradas, al contrario casi orgánicas ¿te preocupas mucho de que la aparición de esos detalles musicales no sean una acumulación sino un complemento? 

Manu G. Sanz Me importa que las canciones respiren y tengan su propio espacio. Todas nacen de la guitarra y la voz, y creo que deben poder sostenerse así, por sí mismas. A partir de ahí, los arreglos se suman para enriquecerlas y darles matices, sin cubrir ni diluir aquello que les da vida. Si algo no aporta, lo retiro; la idea es que todo sirva para fortalecer lo que ya está en el corazón de la canción. 

¿Qué tienes que sentir al escuchar de una de tus canciones para asumir que ya está acabada?

Manu G. Sanz: Procuro encontrar el equilibrio, agudizando los sentidos y dejando que la propia canción muestre por dónde puede ir. Muchas veces la solución es aplicar el “menos es más” y quitar elementos que no funcionan. También es importante darles tiempo y tener paciencia, dejarlas reposar y volver a ellas tras cierto tiempo, algo que antes hacía menos, pero que ahora considero fundamental para que se terminen de formar por completo. 

También ejerces tareas de productor, salvando la lógica distancia que supone trabajar con material ajeno, ¿en la manera de afrontar una grabación sea tuya o de otra persona sigue unas mismas pautas o contigo mismo tienes una manera de proceder distinta? 

Manu G. Sanz: Cuando grabo a otros grupos, para mí es fundamental respetar la idea de sonido que ellos quieren conseguir, siempre dentro de las limitaciones de mi estudio. No se trata de imponer mi criterio, sino más bien de acompañar el proceso, aportar cuando es necesario y dejar que las cosas fluyan. En cambio, cuando trabajo en mi propio material, el diálogo es conmigo mismo: pierdes un poco del dinamismo y la interacción que aporta otra persona, pero a la vez el proceso puede avanzar más rápido. 

Hay una imagen en el interior del disco, donde apareces retratado en medio de la naturaleza con un espejo que no reproduce tu cara sino la del entorno natural, que me parece absolutamente identificativa de lo que esconde en sus textos el disco, esa unión y traducción del ser humano a través de la naturaleza...

Manu G. Sanz: Me encanta lo que dices, creo que refleja muy bien lo que queríamos transmitir con esa imagen. La foto me la hizo mi novia, Paula, en un bosque de Caminha, y durante un tiempo pensé que sería la portada. Finalmente opté por las acuarelas de Tamarindo Conde, que aportan una dimensión más psicodélica, pero esa foto sigue formando parte del interior del disco y creo que resume muy bien el diálogo entre el ser humano y la naturaleza que atraviesa todo el disco. 

Más allá de esa ensoñación bucólica, tus textos también reflejan la incertidumbre que esa intermediación del medio natural para definirnos es capaz de trasladar, revelando nuestra esencia más pura y todos aquellos fantasmas que nos habitan…. 

Manu G. Sanz Así es, las letras nacen de esa sensación de que la naturaleza actúa como un espejo: nos refleja, nos interpela y nos permite descubrir nuestra esencia, con todo lo luminoso y lo oscuro que llevamos dentro. Cada texto surge como un pequeño viaje entre lo tangible y lo imaginario. 

Este tipo de sonido pop que utilizas marida a la perfección con la lírica de tus canciones, ¿tienes en cuenta que exista una conexión entre lo que quieres trasladar en tus letras y la banda sonora escogida? 

Manu G. Sanz Para mí es fundamental que la música y las letras dialoguen entre sí; Los arreglos y los matices sonoros surgen pensando en reforzar lo que quiero transmitir con la letra, en subrayar emociones, imágenes y sensaciones, de modo que la banda sonora y el texto se potencien mutuamente. Por poner algunos ejemplos, la guitarra solista de “Abeja Reina” la concebí como un aleteo, o la elección del tambor como percusión en “Árbol” con ese pulso rural busca reforzar el tono campestre de la canción. La reverberación y los motivos psicodélicos en "Flor de luna" están ahí para acentuar su carácter onírico. El disco está lleno de estos pequeños detalles que, aunque no siempre sean evidentes, forman parte de la intención al crear las canciones y quedan reflejados, aunque sea de manera simbólica. Me gustan mucho ese tipo de pensamientos “mágicos” y cómo pueden dar vida y textura a la música. 

Cuando escucho estas canciones no puedo evitar imaginarte escribiéndolas en medio del campo bajo un árbol y rodeado de pájaros (risas), ¿esa fotografía es real o la invocación a la naturaleza que haces es más un elemento simbólico y ficcionado? 

Manu G. Sanz (Risas) creo que te aproximas bastante a la realidad. La mayoría de las canciones las compuse en diálogo directo con los lugares que visito aquí en Galicia o en el norte de Portugal. Me llevo la guitarra y me pongo a tocar en la orilla del río, debajo de un árbol, en las rocas de una pequeña playa, o en medio de un camino del bosque… en general, en cualquier sitio donde me sienta a gusto y en soledad, acompañado solo por los sonidos del lugar. 

En cualquier caso, si bien parto de esa conexión directa con la naturaleza, el resto surge del juego de la imaginación, transformando esas vivencias en canciones con un fuerte componente metafórico. 

Teniendo en cuenta que este un disco necesita reposo, ser escuchado y sentido, una condición contraria a la que se estila hoy en día en la música, ¿te sientes encerrado como el Minotauro que da título a una de estas canciones? 

Manu G. Sanz No lo había pensado de esa manera, pero es interesante que pueda interpretarse así. “Minotauro” se inspira en “Los Reyes” de Julio Cortázar, una obra de teatro donde el Minotauro encarna al poeta, al hombre libre, una presencia que inquieta al sistema, que envía a Teseo para extinguirlo y, con él, intentar silenciar la libertad que representa.. Esa inversión del mito me pareció muy sugerente, y ahí sentí que había una canción. 

No sé hasta qué punto a la hora de componer y grabar este tipo de canciones, dada su complejidad instrumental y detallista, piensas en la manera que tienen de ser llevadas al directo… 

Manu G. Sanz Desde que inicié mi camino en solitario no he tocado en directo con mucha frecuencia, aunque este año planeo hacerlo más a menudo. Por ahora, el formato que utilizo combina voz y guitarra en vivo con el resto de los instrumentos como bases pregrabadas, y funciona bien ya que las canciones tienen estructuras de acordes y melodías muy definidas. Algún día, quién sabe cuándo o cómo, sería muy bonito formar una banda para tocar estos temas, pero por ahora no es algo que contemple. 

Mucho se habla de que habitamos una aldea global interconectada, pero propuestas como la tuya, que se suma a una trayectoria extensa, parece estar condicionada a tener repercusión mayormente en tu propio entorno, en este caso el gallego ¿casos como el tuyo son la evidencia de que esa supuesta democratización en el público gracias a las redes sociales no es más que una ilusión? 

Manu G. Sanz La democratización es relativa. Las redes también funcionan como una promesa constante de alcance que rara vez se concreta del todo. Todo depende de engranajes que no controlamos y cuya lógica a veces resulta inquietante. Si un proyecto no cuenta con determinados apoyos, el alcance acaba siendo limitado y se generan pequeñas burbujas donde casi siempre interactúan los mismos perfiles, mientras otros contenidos se repiten hasta la saturación.

Intento no obsesionarme con las redes, usarlas con cierta calma y seguir a mi ritmo. No siempre es fácil, pero me siento más cómodo así, dejando que la música encuentre su sitio.

La Perra Blanco: “Lovers and Fears”


Por: Juanjo Frontera. 

Cualquiera que se pare a observar a Alba Blanco (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1995), sobre todo cuando se encuentra subida a un escenario, lo que ve es una mujer tremendamente fuerte -de hecho, boxea- , una jefa que dirige a sus músicos, mayores que ella y hombres, con mano firme y que no titubea ni un segundo en su actuación sentida, precisa y absolutamente brillante. Lo que no sabe mucha gente es que, a lo largo de los últimos años, la líder de La Perra Blanco en muchas de esas ocasiones en que subía a escena sufría ataques de pánico. De lo único que tenía ganas era de meterse en su cama y, sin embargo, tenía que dar un concierto a un nivel estratosférico de adrenalina. Y lo hacía. 

Algo que la hace aparecer todavía más fuerte a nuestros ojos, pero eso no quita para que sea especialmente importante apreciar y visibilizar que los problemas emocionales o de salud mental están ahí, acechando en cada esquina, incluso a personas tremendamente fuertes que tocan rock and roll como si no hubiera un mañana sobre un escenario. Es esencial saber esto, y más de cara a hablar del disco que es objeto de estas líneas, en cuya creación, ha comentado su autora, han tenido una poderosa presencia todos estos problemas.

El tercer álbum de La Perra Blanco se titula "Lovers & Fears" y es, como todo tercer álbum que se precie, el que debe confirmar el proyecto como lo que es: un éxito a nivel internacional que se rifan en festivales de todo el mundo y cuya lista de fans es cada vez más grande. Quizás por eso, entre otras cosas, la vida de Alba ha dado tal vuelco que ahora necesita ahogar esos fantasmas y ansiedades en un disco grabado en Valencia (Estudios RPM), sí, pero mezclado y masterizado en USA bajo la producción nada menos que de Jimmy Sutton. Un disco cuyo título, además, lo dice todo: amantes y miedos. 

No hay duda de que Alba y sus compañeros (Jesús López a la batería, Guillermo González al contrabajo y otros) han echado toda la carne en el asador. Como decía, el disco se ha grabado en los estudios que en las afueras de Paterna, ciudad contigua a Valencia, tiene el ingeniero Roger García, pero la postproducción y mezclas se han hecho en Chicago bajo la batuta de Sutton, contrabajista, colaborador de JD McPherson (que también se pasa por aquí, colaborando en “Sin amor”) y reputado productor, un hombre con un toque midas en el mundo del rockabilly. 

Su experta mano se deja notar desde que empieza a sonar el primer tema: “Number one fool” posee un sonido orgánico, endiabladamente rítmico y Alba está impresionante en su interpretación vocal, arropada por el saxo de Gerard Vercher, otro de sus habituales. Fue el primer single del disco y es ahora una excelente puerta de entrada al mismo junto a los otros dos adelantos, que además han supuesto la gran novedad. Tanto “Devil in my bed” como “Sin amor” cincelan la primera incursión en álbum de La Perra Blanco en la lengua castellana y su resultado, hay que decirlo, es excelente. 

Ya quisieran muchos artistas tener un comienzo de disco como este. El mencionado trío de ases en formato canción funciona como infalible reclamo para que uno se quede pegado como una lapa a un disco que en ningún momento cesa en su empeño de dejarte sin respiración. La paleta de estilos se ha ampliado en el sonido de la banda y ahora está todo mucho más influido por la música afroamericana, sin abandonar el rock and roll, claro. “Barracuda” explora la pureza rockabilly, pero después llega el blues al más puro estilo Freddy King con un “I feel fine” en el que Alba despliega su pericia guitarrera explicando a manos llenas por qué es una de las mejores en este negociado. Y lo mejor es que lo mismo hace esto, que canta un tema como “Hold me”, en una clave deep soul que recuerda a Etta James, Irma Thomas o Lorraine Ellison. Pasando incluso por mambos sabrosones al estilo Nick Waterhouse (“Raining love”), instrumentales electrizantes a lo Link Wray (“La furia”) o escarceos con el rhythm and blues (“In need your lovin’”) que, efectivamente, sirven para certificar que lo de esta mujer no era broma ni espejismo: ha llegado para quedarse, reclamar su trono y gobernar a su propio ritmo en el imperio del rock and roll. Y eso no hay ataque de pánico ni crisis emocional que lo pare ¡A por todas, Alba!

Chencho Fernández, la bohemia callejera cumple diez años


Por: Guillermo García Domingo y Javier González.

Si realmente “Dadá estuvo aquí” importa poco o nada, seamos francos. De lo que no cabe la menor duda es que Chencho Fernández sigue estándolo, para regocijo y disfrute de quienes profesamos de forma militante su fe. Y es que en Sevilla es raro quien no le reza a algún santo. Sea la Macarena, la Esperanza de Triana o al Gran Poder; Sevilla o Betis en lo futbolístico, rescatando para el apartado puramente musical a quienes todavía le ponen flores al maestro Silvio Fernández Melgarejo a la diestra del cielo. Y claro, puestos a elegir, algunos decidimos poner velas a un santo de apariencia menor, canalla y pendenciero, pero con un discurso y lírica propias que nos sedujo tiempo atrás, arrastrándonos por la nocturnidad que desemboca en los rincones insólitos del callejero de la capital andaluza, topándonos con el más bohemio de sus actuales exponentes y de paso con un cancionero tan apabullante como romántico, pleno de magnetismo.

Y ahí seguimos diez años después, dándole vuelta a “Dadá estuvo aquí”, recuperando viejas farsas de la cuna a la tumba, habitando durante cinco minutos sórdidos pasadizos entre páginas de Jean Genet y cerrando garitos en La Alameda de Hércules como escenarios principales en un viaje imposible que arranca en el Nueva York “lourrediano”, tiene transbordo en La Elipa y destino marcado hasta desembocar en puerto seco que remata en las lindes de la calle Feria, donde nos esperan “garçonnes”, muchachas rurales y “muñecas” de toda índole que nos harán caer rendidos presos de enamoramientos de una sola noche en madrugadas crapulosas, mientras al fondo de la barra, sepultado entre brumas de humo, alcohol y otras sustancias, Chencho apunta cada escena, conversación y letanía en su libreta, por si acaso las Musas deciden visitarlo a traición, estar preparado para musicarlo con la categoría con que solamente él puede hacerlo.

Dicen las malas lenguas que estas canciones volverán a sonar una noche más en Sevilla en apenas unos días, también que Chencho anda tocando con Sick Buzos y hasta hay quien afirma haberle visto encerrado en un estudio de grabación, quién sabe si preparando otro nuevo trabajo en solitario; inclusive hay quien dice que Muñecas de Calle Feria han cobrado vida, reuniéndose para ensayar, previsiblemente para preparar una hipotética tanda conciertos y hasta una reedición de su único y nunca editado trabajo, “En la Cresta del enrolle”. No negaremos la mayor, tanta información nos abruma, generando cierta ansiedad en nosotros. Tocará esperar y comprobar si los rumores son ciertos, o si, simplemente, todo fue producto de una mala resaca.

De momento, hemos decidido hablar con Chencho para que nos confirme tantas noticias y celebrar que “Dadá” vuelve a estar por aquí, paseando palmito al ritmo de unas canciones que nunca fueron éxito, algo que su fieles celebramos mirando con desdén, superioridad y altanería a todos esos estúpidos que malviven sin conocer la grandeza de sus letras. El próximo viernes, día 20, lo vuelve a presentar en Sevilla en la Sala X. 

Cuéntanos un poco cómo ha surgido la posibilidad de volver a darle una nueva vida a este disco que tuvo extrañamente dos publicaciones. Cuéntanos un poco cómo ha surgido la posibilidad de volver a publicar el disco de “Dadá Estuvo Aquí” 

Chencho Fernández: Sí, efectivamente, “Dadá estuvo aquí” es mi debut en solitario, bajo mi propio nombre. Y a mí me recuerda un poco a aquellas publicaciones literarias. Pertenece más al mundo de la literatura que al de la música en cuanto a su edición. Es como esas publicaciones de las que se edita una pequeña tirada, yo qué sé, en los años 20, de Kafka, y luego la publica Gallimard, y pronto se hace un poco más conocido. Algo así es lo que ocurrió con “Dadá”. Cuando empezamos a grabarlo no tenía sello, salté sin red, corrí ese riesgo. En ese momento irrumpió en el proceso de grabación mi viejo amigo Pepe Benavides, a la sazón, regente del ínclito Fun club, y me viene con la noticia de que estaba relacionado con Jordi Gil y Javi Mora. Y entonces aparecen por el estudio Javi Mora y Pepe Benavides para decirme que iban a fundar un sello “ex profeso”, nada más que para sacar el disco.

Entonces, pues, ante esa ambición, contesté encantado, tenía un sentido para mí especial, además, por tratarse de un club, un sitio, con un aura casi mítica aquí en Sevilla, musicalmente hablando. Una sala para conciertos, por antonomasia, de Sevilla, y además club de referencia, de encuentro para los parroquianos. Todo muy rockero y muy mojado en el “rock and roll way of life”.

Se presentó el sello, sacamos el sencillo, y esa fue su primera edición. También podemos hablar un poco de ello. Se publicó en formato CD, porque estamos hablando del año 2014, y esto ya nos lleva un poco a mirar el panorama del momento, no solo en Sevilla, sino en España. Entonces, el formato que se eligió fue el de CD, puesto que, en aquel entonces, todavía se pensaba que el CD, en 2014, tendría más predicamento. Tenía futuro todavía, parecía. Lo que ocurrió el año siguiente fue que el disco empezó a tener cierto eco entre bloggers y demás, sobre todo. Lo cual no dejó de sorprenderme. Yo no sabía realmente la suerte que iba a tener el disco, yo lo hice por convicción pura y dura. Y bueno, quiero decir que la acogida fue halagüeña. Además, entre un público melómano. Todo eso en el contexto de 2014, tú sabes, en una industria musical cambiante, bastante inestable. En cuanto al formato, desde luego, y en cuanto a, no sé, a aquello de la muerte del indie. Creo recordar que el panorama musical estaba bastante revuelto en España y, bueno, en ese contexto apareció el disco. Y con la suerte de que a través del boca a boca y tal, llegó incluso a Warner, la multinacional, Warner Music Spain. Me citaron en Madrid y en fin, mostraron interés en mí y en mi música, y en el disco en concreto.

Entonces, fue tal ese interés que terminaron, por así decirlo, fichándome y reeditando el disco, también en CD, con lo cual persiste la idea de que el CD tiene recorrido. Yo, en ambas ocasiones, con el Fun Club y con Warner, pues mencioné, digamos, que, bueno, oye, si puede ser vinilo, mejor. Además del digital, por supuesto, eso se da por hecho. Entonces, pues nada, se editaron ambas ediciones, una que, digamos, se comió a la otra, que fue la de Warner. El disco tuvo su proyección y demás. Pero, bueno, sobre todo el tema de streaming y las redes sociales y demás, porque, obviamente, la distribución no llegó a ser nunca, incluso siendo CD, demasiado amplia. Había mucha gente que me decía, gente cercana y otra que no conocía, pero que se había enterado de la publicación, y me preguntaban dónde lo podían conseguir. Y yo estaba bastante maniatado. Y eso era una cuestión de la distribución de Warner, que dejaba bastante que desear.

Yo comprendo también que la multinacional, que tiene muchísimos artistas, supongo que darán prioridad a uno en detrimento de otro. Pero, bueno, el caso es que todo eso, al pasar de los años, pues nos encontramos con eso, con seguir haciendo discos. Pero, entonces, con mi nuevo mánager, pues, surgió la idea de reeditarlo, la vieja idea de reeditarlo en vinilo, por primera vez, y eso es lo que hemos hecho. Y al final lo hemos conseguido, por lo cual estoy muy contento. Jordi Gil ha hecho la remasterización para el vinilo. Sabemos que sin el concurso de All La Glory, y por extensión su líder, Juano Azagra, es complicado pensar en tu carrera. ¿Qué influencia ha tenido en tu música esta banda superdotada? Sí, efectivamente. Bueno, es mi banda de acompañamiento, se puede definir así, con la que trabajo habitualmente, desde los albores de su misma creación, porque cuando empecé a trabajar con los músicos de la All La Glory, todavía no se llamaban así, no eran un grupo, en “Dadá estuvo aquí” están cuatro de sus cinco componentes. Estaban los cuatro. En ese momento que empezamos a grabar, creo que acababan de fundar el grupo prácticamente. Ya estaban constituidos como grupo. Quizá cuando terminamos el disco, pero era muy reciente, se formaron a la par de la grabación, más o menos. Con el guitarrista Israel Diezma, yo ya venía tocando desde hacía bastantes años, desde hacía cinco o seis años, o más quizás, antes de grabar el disco. Entonces, en torno a él es como yo monté la banda que iba a tocar en “Dadá”. Israel me dijo que estaba con Juano (Azagra) y ahí fue cuando entró Juan, a quien también conocía desde hacía 15 o 20 años, toda la vida. Éramos amigos. Pero confluyó eso, ellos se estaban montando como grupo y yo, al tirar de Israel Diezma, ya vino toda la banda detrás. Desde entonces son un pilar en mi trabajo, en mi sonido, porque son ellos los que están detrás de la grabación, si nos ceñimos a la grabación y también a los directos. En la inmensa mayoría de las ocasiones, en directo, aunque alguna vez, he tocado sin ellos, pero rara vez, desde los últimos años siempre lo hago con ellos. Y bueno, en las grabaciones de los tres discos publicados hasta ahora, están, sobre todo, en dos de ellos, que son “Dadá estuvo aquí”, y en el “Meridiano de Greenwich”, en las que se encargan absolutamente de todo, son la banda base. Incluso llegué a hablar con ellos de la posibilidad de poner el trabajo a nombre de los dos, de Chencho Fernández y All La Glory. Pero fueron ellos los que declinaron el ofrecimiento, aunque detrás de la grabación, están ellos, todos sus miembros, hasta Fran Pedrosa y Pilar Angulo. Este es un disco, “Meridiano”, el último que hemos publicado, es un disco de Chencho Fernández y All La Glory. ¿Qué ocurrió luego? Pues que poco después se disolvieron, eso es lo que ha ocurrido recientemente. Como tal, ya no actúan como All La Glory, y esto es algo que tendríais que preguntar más bien a ellos. Porque no sé exactamente los motivos que han llevado a que esto sea así. Yo con ellos tengo mucha química y también proyección e intención de seguir trabajando junto con ellos. Aunque no se llamen así, o se llamen como quieran llamarse, son ellos los músicos con los que he trabajado, tanto en estudio como en directo. Además de poder contar con algunos otros músicos, pero ellos son la banda base, también en el concierto que vamos a dar en Sevilla, en la Sala X. 

"Eso también merece un debate, si la movida era realmente madrileña o era española. Eso de la movida madrileña es bastante discutible"

Hace unas semanas Kike, el cantante de Vera Fauna, dijo que algunos barrios de Sevilla han dejado de sonar. ¿Crees que tiene razón, es algo que está sucediendo? No sé si tú estás de acuerdo con que se está transformando mucho tu ciudad. Si realmente crees que es cierto eso de que está dejando un poco de sonar Sevilla, tal vez porque se está perdiendo ese dadaísmo sevillano. Ya no están esos personajes que electrizaron la escena, y que aparecen en el disco, por cierto, como Silvio y otros personajes absolutamente irrepetibles. ¿Sevilla está perdiendo esa decadencia elegante que antes tenía? 

C.F.: Yo no estoy de acuerdo. Bueno, hay unos cambios generacionales que sí veo que están ocurriendo. Es decir, a Silvio, a esos los llamamos nosotros los “antiguos”. Los “antiguos” están ahí, son Smash y otros, sobre todo aquello que fue la piedra filosofal del rock en Sevilla. “Pájaro” es una figura fundamental porque es el heredero natural y directo de todo aquello. Sevilla tiene una escena bastante viva desde que yo empecé a tener contacto con la escena musical. Era bastante joven, como a finales de los ochenta. Ya habían pasado varias cosas. El llamado rock andaluz, hecho por Triana. El rock más progresivo, como Imán, un grupo bastante prominente durante los setenta, sobre todo. Lole y Manuel, también flamencos. Pata Negra, por supuesto, y Kiko Veneno. Cuando yo llegué eran como los más pujantes, a finales de los ochenta. Y luego está la época dorada de Silvio. Tampoco soy conocedor en profundidad. Silvio era el epítome del artista underground que se conocía en Sevilla. En Sevilla era muy activo. Lo fabuloso de Silvio es que fue a Madrid a la movida, digamos que viajó a la movida madrileña. Eso también merece un debate, si la movida era realmente madrileña o era española. Que es lo que al final se está viendo, porque Siniestro Total eran galegos, o Ilegales, del tristemente fallecido Jorge Martínez, que Dios o el diablo, o ambos, lo tengan en su gloria. Loquillo tampoco era de Madrid y fue allí. Eso de la movida madrileña es bastante discutible. Aunque bueno, como sello, como nombre, marca comercial, pues supongo que como todas marcas comerciales, sería útil en su momento y ya está. Pero bueno, Silvio va a Madrid y ya es un señor entrado en edad, se encuentra con todos aquellos jóvenes inquietos y entonces en Madrid no encuentra muy buena comprensión y acogida, y se vuelve a Sevilla diciendo que prefiere ser “un rey en un reino de taifas a ser uno más en la capital”. Y entonces, pues, efectivamente, se metió en lo que él llamaba el “triángulo”, que se ha venido a llamar el “triángulo silviano”, formado por Huelva, Sevilla y Cádiz. No se movía de ese “triángulo”.

Ya nunca más salió en su vida de esas tres provincias. Eso es Silvio, un caso muy particular. Silvio aquí en Sevilla a estas alturas es poco menos que venerado, como una especie de santo patrón del rock local. De todas formas, esta etiqueta es algo que a mí no me convence demasiado. Hay mucha gente que se adhiere a eso del rock sevillano, pero el rock sevillano no es más que la versión de aquí, de Sevilla, que puede haber en cualquier otro sitio. Habrá rock segoviano, y habrá rock vigués, y habrá rock santanderino, no lo sé.

Entonces no es más que una forma de llamar a una escena sevillana. La escena sevillana es una escena, desde mi punto de vista, y desde mi vivencia, bastante viva. Nosotros tenemos ahora, por ejemplo, los Derby Motoretta, o los mismos Vera Fauna que tú has mencionado, y algunos más. Los Fusiles, también. Incluso van surgiendo nuevas bandas. Hay un caldo de cultivo, y algunas de ellas eclosionan con éxito. 

"A Las Muñecas de la calle Feria nos da igual lo que diga la realidad, nosotros estamos en Nueva York, y así actuamos"

Y de entre todos esos, sobresale ese “rara avis” que es Chencho Fernández, y que tiene su propia escuela musical. Nosotros hemos trazado un paralelismo entre el señor Lou Reed y los New York Dolls, y por esa vereda te metes en La Elipa y terminas en la Alameda de Hércules escuchando a Chencho Fernández en el Fun Club. 

C.F.: Creo que has seguido el itinerario correcto. Me halaga, y al mismo tiempo me quito el sombrero. Sí, los Burning, por supuesto, forman parte de mi educación sentimental, sin duda alguna. Y también me gusta eso que decís del dadaísmo. No se me había ocurrido esa nueva sección del dadaísmo. Está bien periodísticamente que lo mencionéis. Ya te digo, sí, es una confluencia de cosas que me lleva a cada vez a entender mejor lo que estoy haciendo. El grupo Las Muñecas de la calle Feria, por ejemplo, tiene un ADN así. Los miembros de las Muñecas tenemos mucha imaginación, inducida, a veces, por la droga, otras por... no sé, porque nos hemos caído en la marmita (risas).Tenemos mucha imaginación. Yo con Las Muñecas he vivido a veces como si estuviéramos mirando alrededor y nos diera igual lo que dijera la realidad. Que nosotros estamos en Nueva York, ¿vale? Y al que nos diga lo contrario le diremos que no estamos de acuerdo. En lo que a nosotros respecta estamos en Nueva York, y ya está, pues así actuamos. Y entonces es como una especie de viaje astral, en la historia y en el espacio. El mismo nombre, incluso, cuando lo fundamos, no te diré bajo los efectos de qué droga, pero me acuerdo, todos nos acordamos de aquel día, porque entre otras propiedades de esa droga no afecta demasiado, o afecta beneficiosamente a la memoria, por lo que veo. Y entonces lo fundamos, y oye, “¿qué nombre nos ponemos?” Pues estábamos ahí hablando de referencias, en un bar, el Vizcaíno, en la calle Feria, así que dijimos, pues Las Muñecas de la calle Feria. Así fue. Sí, es un ADN muy neoyorquino. Sí, entonces por esa fecha salió “Por favor, mátame”, sobre la historia oral del punk. Está muy bien hecho, a partir de testimonios. Ese libro echó por tierra la falsa idea de que el punk es de origen inglés. Fue un libro importante por eso. Vamos a ver, a ver si nos enteramos ya de que el punk era una cosa que sucedió en Nueva York. Sí, en Estados Unidos, sucedió en Nueva York, ¿sabes? Y luego ya, pues, se extrapoló a otros lugares, gracias a aquel mánager que hizo de puente, Malcolm McLaren. Y aparte hay una sensibilidad especial, ¿no? Los Ramones siempre hablan, sobre todo Joey, decía que el punk no tenía nada que ver, o bueno, o tiene poco que ver con eso que entendían en Londres y tal, que era ese de pegarse, lanzarse escupitajos y partirse la boca y todas esas cosas. El punk era otra cosa. Era una rebeldía, propia del rock and roll. Ellos mismos hablan en sus letras de volver, de salvar al rock and roll, de tanta inmundicia, de tanto horterismo. Los Ramones son como la esencia. Pero venía, pues, de Television, de los Dolls, de la Velvet, de la escena de Nueva York, ¿no? Y La Muñecas, pues, también nos sentimos herederos de ello, aunque hayamos nacido en otra parte del Atlántico y nos lo creemos a pies juntillas. Y ya te digo, además si nos ayudamos de ciertas sustancias, pues, el sueño se hace realidad.  

A través de Patti Smith también llegó la poesía, el simbolismo a Nueva York, el simbolismo francés. “Dadá estuvo aquí” es un disco muy afrancesado. Es un disco que recuerda la “chanson française”, Brassens o Boris Vian. Se puede observar en la “mala leche” de las letras. Por ejemplo, en “El rayo a punto de caer”, llevada de la mano de ese bajo extraordinario y tu fraseo que es puro Burning. También puede comprobarse la influencia francesa en “Este matrimonio no casa”, aunque en este caso, los dardos mordaces van dirigidos a ti mismo, lo que te honra. Y “Si alguna vez mueres joven”, soberbia. 

C.F.: Sí, sí, sí. Muy acertado, por tu parte, sí. Bueno, para mí la figura francesa por antonomasia es Serge Gainsbourg. Su “cicerone” fue Boris Vian, precisamente. Sí. Boris Vian era un tío muy curioso, también me gusta mucho. Era un tío que escribía novelitas muy irreverentes bajo un pseudónimo. Y él estuvo en esa eclosión de la nueva “chanson”, después de Edith Piaf, que también me encanta. Y eso era en los 50, mucho antes de las revoluciones posteriores. En la posguerra y además está muy ligada al movimiento existencialista y Juliette Gréco en París, pues ahí surge. También la Nouvelle Vague. Es un momento, digamos, regenerador de la posguerra en Francia, que regenera todo el tejido cultural de Francia que después se convirtió en el rock que, en los 60 también tuvo mucha fuerza entre los franceses, como Johnny Hallyday. Era una industria que le miraba de tú a tú a la anglosajona. Lo que pasa es que los anglosajones son como son. Y ellos son los mejores propagandistas de su propia industria. No se puede competir con ellos. En España, también, esta misma mañana escuchaba a Los Brincos, que aunque adolecen de cierta cursilería, la sociedad estaba infantilizada con Franco, musicalmente son muy interesantes. Son muy beat. Si fueran británicos serían famosísimos. Pero son buenísimos. Entonces, en Francia, España, había una cultura pop. Ahí están los albores de la cultura pop. A mí me gusta pisar en ellos. Porque ya sabes lo que dice ese viejo axioma, que para transgredir hay que tener un pie en la tradición y otro en la vanguardia, si quieres. Pero desde luego no olvidar la tradición, de dónde se viene. 

Se nota especialmente la influencia en la “La garçonne”. Esta historia narrativa, casi todas lo son en la que aparece Jean Genet, escritor maldito. Es quizá la más francesa, juega también con la ambigüedad sexual del personaje. 

C.F: Sí, sí. Esa canción la compuse cuando yo vivía en Barcelona. Y la compuse allí, vivía en el Raval, en lo que se llamaba el barrio chino. Es donde vivió también Jean Genet. Jean Genet tuvo un periplo en el que recaló en muchos países europeos. Lo cuenta en “Diario de un Ladrón”, la vida en el barrio chino. Era un lumpen absoluto. Era uno de los barrios más conflictivos y peligrosos. Lo impresionante de Jean Genet es que es una figura, por otro lado, adscrita a la tradición francesa, y sus personajes totalmente marginales que más adelante se erigen en grandes artistas. Es lo que pasó con François Villon. François Villon era un personaje en la Edad Media que tiene un poema famoso que se llama “El ahorcado”, en el cual se ríe la autoridad, porque François Villon era un proscrito, estamos hablando del siglo XV, al que la autoridad perseguía sin cesar y al que jamás conseguían detener. Y se vio con la soga al cuello en numerosísimas ocasiones y en todas se libró de la horca, de la muerte, se burló de la muerte. Y era poeta, digamos, y está en la fundación de la mismísima nación francesa, como el Conde Lucanor y Jorge Manrique. Si hablamos de la historia de la literatura francesa, siempre hay muchos marginados que son grandes artistas, como Rimbaud. Genet seguía esta tradición de haber estado en la cárcel, era un ladrón, porque él era huérfano, y estaba en las calles de París, lo que luego también retrata un poco Truffaut en “Los cuatrocientos golpes”. Esos niños pícaros, que no han visto el mar todavía, que viven en París, en los barrios bajos. Esta canción “La garçonne” se mueve un poco por ahí. 

"Hay canciones que puedo hacer en días o incluso en meses. Y hay otras canciones que puedo hacer en minutos. "Una buena noche” es una de ellas"

Estas canciones hacen de contrapunto a Sevilla. Porque el disco es muy callejero, incluye muchas experiencias en la noche, incluyes muchas citas de lugares y demás, y salas de concierto. “Meridiano”, en cambio, el más reciente, es más íntimo e introspectivo.

C.F.: Sí. El disco tiene como telón de fondo Sevilla. Es un disco muy nocturno. 

Chencho, hay una canción a mí que me mata. Tiene su propia atmósfera y crea su tiempo y su lugar, me refiero a “Una buena noche”. Da igual lo que esté haciendo, siempre me hace llorar. Es una canción que crea su propio mundo. Yo la suelo escuchar en el coche. Igual en el coche te da una cierta intimidad, te puedes permitir llorar a tu antojo. Es una canción tan hermosa. La música es el líquido en el que flota la letra. Pero después la letra posee una graduación muy alta. Es una canción perfecta. 

C.F.: Me encanta la descripción que habéis hecho. “Una buena Noche” es una canción que desde el primer momento despertó una atención extra en comparación con las otras, para mi sorpresa, porque la hice de “una tacada”. En mi caso, hay canciones que están, digamos, hechas a fuego lento. O están ahí, como flotando, y yo las capturo. Hay canciones que puedo hacer en días o incluso en meses. Y hay otras canciones que puedo hacer en minutos. Esta es una de ellas. “Una buena noche”.

Es una canción que hice justo después de que me ocurriera lo que cuento en la canción. Lo que retrata es una Nochebuena, un día tan especial en la tradición católica y en nuestra sociedad. Ese día yo me encontraba solo en una isla. Que es Lanzarote. Yo vivía allí. Y la compuse allí. Y entonces describo un poco un sentimiento que me surgió aquella noche. Y regreso de esa andanza que describo y escribo inmediatamente la canción. Y eso fue lo que ocurrió con esa canción. “Una buena noche” en lugar de “nochebuena”. 

Además se prolonga mucho. El puente musical en el que te dejas mecer por la canción se alarga. Es una maravilla. Yo la escucho hasta el final. Confieso que este disco lo escucho del tirón. Es una canción detrás de otra. No elijo las canciones. Porque no sabría cuál elegir. Es verdad que tengo predilección por esta. 

C.F: Yo creo que esta prolongación es el “quid” de la cuestión. Yo tiendo a ser intuitivo, ¿no? Más que cerebral, a la hora de componer y también a la hora de registrar. Diré de ella que también fue muy especial el momento en el que registramos la toma en concreto. Porque está hecha al final de una jornada bastante extenuante. Y fue Jordi, el productor, el que insistió en que siguiéramos. Estábamos bastante reventados. Y entonces a base de forzar, de insistir, pues sacamos ese jugo. Y salió la toma que finalmente se registró. En cuanto a la longitud final. Es exactamente lo que tú has dicho. Es un tiempo que sirve para ahondar en la herida, dicho de forma un poco más dramática. Hay que dejar que fluya. Está en sintonía con el “flaneur”, el paseante francés que recorre la ciudad por la noche. 

A estas alturas de la entrevista estamos rendidos a Chencho, a su genio y sabiduría musical, por eso las siguientes preguntas ahora tienen que empezar a orientarse a la recreación en directo de “Dadá estuvo aquí”, y también nos gustaría saber si ese rumor de una posible reunión de “Las Muñecas de la calle Feria” tiene algo de real. 

C.F.: Pues mira, Javi, Guillermo, ¿sabéis qué? Eres muy perspicaz, ¿eh? Porque mira, te diré que sí. Las Muñecas dejamos en su momento la actividad del grupo y tal, pero seguimos viéndonos, somos amigos y coincidimos en muchas ocasiones por aquí y por allá. Y siempre estamos barajando la idea de reunirnos. Pues este año lo hemos hecho. Es decir, que ya estamos ensayando. 

A finales de enero estuvimos hablando y hemos concretado. Es una reunión sólida. Porque ya tenemos nosotros cuidado de no dar pasos en balde, ¿no? Entonces, te digo que sí, que Las Muñecas nos hemos reunido. Ahora, ¿qué es en lo que estamos? ¿Cuál es nuestro objetivo? Fundamentalmente, reeditar el disco que hicimos, el disco homónimo, estamos haciendo gestiones en esa dirección. Y la idea es, cuando lo reeditemos, presentarlo en directo. Y en segundo lugar, quizá sea pronto para ir diciéndolo, pero bueno, si queréis decirlo, por mí, sin problema. También estamos componiendo para un nuevo disco. Las muñecas de la calle Feria nos hemos reunido de nuevo, reeditaremos el disco homónimo y estamos componiendo un nuevo disco. 

"La Alameda en Sevilla fue el barrio que resistió la entrada de los fascistas en el 36 en Sevilla, un barrio resistente a la autoridad, muy popular y cultural"

¡Qué bien! ¡Qué maravilla! Chencho, oye, ¿y lo de Madrid? ¿Qué pasa? ¿Y acudir a otras ciudades y moverte un poco más? A ver si vas a ser como Silvio. 

C.F.: No, qué va, qué va. No, es mi caso. Ya te digo que... Silvio, digamos, es una figura que forma parte de la tradición de Sevilla, pero también de España. Si haces rock y eres de Sevilla, pues siempre se te pregunta por Silvio porque es como una figura que salta a la vista. Un personaje misterioso, porque también Sevilla es una ciudad muy propensa a esas cosas. Es como una figura casi divinizada. Yo no estoy de acuerdo con eso, porque soy bastante laico. Pero bueno, es un personaje que está ahí, y aparte tiene su calidad. Me gusta esta figura, unas cosas más que otras, pero no más que otras cosas a nivel local, a nivel nacional o a nivel internacional. En fin, es un clásico, como Germán Coppini, por ejemplo.

Yo estoy deseando hacer gira, hicimos una presentación de “Meridiano de Greenwich”. Después de la pandemia, me he encontrado con que el panorama del circuito de sala se ha complicado. Sí. Más de lo que era antes de la pandemia. Por lo menos esa es mi percepción, a partir de lo que veo en mi entorno. No sé si es porque hay menos público, o porque el público está más enfocado a los festivales, o otras cosas. Entonces, el circuito de salas lo veo bastante tocado. Y entonces, aventurarse es difícil. El alquiler de las salas ha subido exponencialmente. Entonces, fletar un grupo, con su furgoneta, los instrumentos y tal, se hace un poco difícil teniendo en cuenta la logística de la que dispongo.

A mi modo de entender, está relacionado con una promoción adecuada antes de ir a cada sitio, por lo menos para asegurar cierta garantía de que no “palmas” nada. Y luego, también, está supeditado a tener una continuidad. Por ejemplo, si vas Sevilla a Madrid, luego tienes que volver… Es más fácil, quizás, si empiezo con un concierto en Toledo, o Córdoba antes de Madrid. Concatenando así algunos conciertos más, para que salga más rentable el desplazamiento. Pero, bueno, dicho esto, Madrid es un lugar al que hay que ir. Si pudiera iría a Madrid, al menos dos veces por año. Hay mucha oferta cultural. Allí no se quema la escena. Por ejemplo, aquí en Sevilla, tengo mucho cuidado de no tocar demasiado, porque puede suceder que ocurra eso, quemar la escena. Si tocas todos los meses, o tocas demasiado, aunque, ya te digo que Sevilla está bien. Está bastante bien en cuanto a público, en cuanto a salas, en cuanto a infraestructuras, de acuerdo al tamaño de la ciudad, claro. Considerando el tamaño de la ciudad, es bastante pujante. Es fluctuante, pero se mantiene ahí. Sobre lo que decía antes Kike, yo lo conozco, por cierto y conozco mucho a Jaime Sobrino, el bajista. Sí, nos conocemos, somos parroquianos en algunos sitios y nos encontramos. Por ejemplo, la Alameda, ya sabéis que es un barrio, para entendernos, quizás como algo equivalente a Malasaña. Un barrio musical, ¿no? Un barrio muy musical. Un barrio muy cultural, y alternativo. Y francamente rebelde contra la autoridad y demás. La Alameda fue el barrio que resistió la entrada de los fascistas en el 36 en Sevilla. En Sevilla, la historiografía está muy interesada en decir que en Sevilla “pasaron” y la ciudad cayó casi sin resistencia, esa es un poco la leyenda. Y no fue así. Les costó bastante tiempo entrar en Sevilla, porque era como la aldea de Astérix y Obélix, o sea, que de ahí no nos movían. Y fue así bastante tiempo. Les costó bastante entrar en todas las zonas de San Luis, de la Alameda, de la Macarena. Esa zona dio bastante batalla. Y entonces, la Alameda es un barrio muy popular, y muy presente culturalmente desde siempre. Desde la Alameda salieron, por ejemplo, hace un siglo, o sea, en los años 20, del siglo XX, cuando estaban los cafés cantantes, Manolo Caracol, y otras muchas figuras del cante. El mercadillo del jueves en la Alameda es el mercadillo urbano más antiguo de Europa. Se celebra ininterrumpidamente desde entonces. Y también la Alameda es un bulevar que ha permanecido así, inmutable desde el siglo XVI. Es el bulevar abierto y urbano más antiguo de Europa. Más antiguo que los de París y más que los de cualquier otro sitio. La Alameda es un sitio muy especial. Y lo sigue siendo. Ahora la amenaza se llama gentrificación, que es lo que ocurre en otros sitios. Pero ahí resiste también. 

Teniendo en cuenta tu estética, tus letras, que ya te estás convirtiendo en una leyenda, la sabiduría musical que atesoras y lo persuasivo que eres al hablar de música y otros asuntos culturales, ¿has pensado en escribir un libro que cuente tu historia?

(Risa) No lo sé, pero es posible, sí, 

Muy recientemente tu oficina nos ha enviado la versión de Spanish Bombs que has realizado…

Efectivamente, queremos relanzarlo porque se cumple el 90 aniversario de la sublevación militar. Sí. Y por esta razón nos ha parecido bien hacer una campaña de relanzamiento de este tema. 

Ha sido un placer muy grande poder hablar contigo, Chencho, tu música nos entusiasma, ¡no podemos elegir entre tantas buenas canciones! En nuestra revista estamos rendidos a ti, y nos consta que hay muchos aficionados que también lo están. Esperamos que vayan al próximo concierto en Sevilla, en la sala X, el día 20 de febrero. 

Os lo agradezco mucho. Me siento muy halagado. Ha sido un placer hablar con vosotros. Ya nos conoceremos personalmente. Un abrazo. 

El placer ha sido nuestro, Chencho. Claro que sí, nos conoceremos. Un abrazo muy grande. Mucha suerte.