Texto y fotografías: Javier Capapé.
Hace unos meses entrevistamos a Víctor Cabezuelo con motivo de la publicación de su último gran disco “Todas las cosas buenas”, así que está vez el objetivo era algo distinto. El Giradiscos volvía a contactar con él para detenernos en el desarrollo de su gira. Desde la furgoneta hablamos de cómo se está desarrollando la misma, así como de su vida en la carretera con esta pequeña familia que no para de darle alegrías. La banda de Aranjuez vive un momento dulce gracias a rodar con sus mejores cartas, unas canciones rotundas con poderosos mensajes que nos hacen viajar, muy especialmente cuando las escuchamos en directo. Por eso Rufus T. Firefly lo dan todo por sus directos y mantienen un público fiel que aprecia cada uno de sus giros y se deleitan con lo que Víctor, Julia y toda la banda potencian: un sonido y una actitud inconfundible.
La banda se encontraba camino de Zaragoza cuando contactamos, en pleno eje central de su gira. Con muchos conciertos a sus espaldas y unas canciones muy bien rodadas. En el mejor momento para apreciar su más reciente propuesta y también para detenernos en primera persona en “todas esas cosas buenas” que tienen tan presentes: su entrega con un público que les quiere y su pasión por ese universo infinito hecho música.
Estuvimos hablando en junio, al poco de sacar vuestro último disco, pero ya que entonces hablamos a fondo de las canciones, ahora quería centrarme en la gira que tenéis por delante (la entrevista se hizo de camino a Zaragoza, donde actuaban en la sala Oasis el pasado 30 de enero). ¿Cómo os sentís después de tantos viajes recorriendo España en esta gira que empezó hace unos cuantos meses?
Víctor: Muy contentos, porque es lo que queríamos. Antes de sacar el disco coincidíamos todos en que nos apetecía mucho tocar y que lo que queríamos era hacer directos, que es lo que más nos llena y nos gusta. Así que estamos muy felices de poder hacerlo. Además, está habiendo muy buena acogida de los conciertos y eso hace que podamos seguir girando.
Habéis recorrido sin descanso salas, festivales y teatros desde que lanzasteis “Todas las cosas buenas”, pero veníais casi directamente de acabar la gira del anterior. ¿Cómo conseguís que vuestra fuerza y entusiasmo no decaiga?
Víctor: Es verdad que nunca terminamos de tocar del todo, pero la gira de “El Largo Mañana” tuvo un final claro. Después seguimos haciendo conciertos, pero ya no pertenecían a esa gira. Creo que una vez que terminas una gira cambias de feeling y empiezas a pensar en lo siguiente, y aunque tengas conciertos de vez en cuando ya estás como en modo “disco nuevo”, por decirlo de alguna manera. Así que para nosotros sí que hay una línea muy clara entre las presentaciones de un disco y de otro. Además, somos una banda que nos cuesta mucho estar unos meses sin tocar. Lo pasamos mal porque necesitamos el directo, así que siempre encontramos alguna excusa para poder tocar. Por eso parece que es todo seguido, pero para nosotros, interna y emocionalmente, hay bastante división entre las giras.
A pesar de formar una familia en la carretera, muchos de vosotros seguís compaginando otras carreras. ¿Se hace muy difícil encajar todas las piezas estando de gira?
Víctor: A veces es complicado. Sacamos agendas e intentamos cuadrar todo con encaje de bolillos, pero por ejemplo yo siempre doy prioridad a Rufus, por lo que monto el resto de proyectos y de calendario con respecto a éste. Pero sí, es bastante complicado. Por ejemplo, Miguel toca con Lori Meyers y a veces tenemos que pillar a un sustituto. Es cuestión de entender que Rufus T. Firefly no es un grupo cerrado, sino que hay mucha gente detrás que también nos está ayudando y con la que podemos contar de vez en cuando si alguien no puede.
“Con este disco el mensaje ha llegado más que en ningún otro”
La otra familia que está a vuestro alrededor es vuestro público. ¿Qué es lo que os dicen cuando bajáis del escenario? ¿Cómo estáis sintiendo su reacción con las nuevas canciones después de este tiempo de escucha?
Víctor: Creo que con este disco ha pasado algo muy bonito y es que el mensaje ha llegado más que en ningún otro. A lo mejor el tono más coloquial o más terrenal hace que el mensaje llegue más directamente y eso la gente lo nota. Nosotros sentimos que eso está pasando. Está siendo muy bonito todo lo que nos dice la gente. Hay muchos mensajes que nos sobrecogen, de gente que por ejemplo nos comenta que nuestro disco les está ayudando en momentos difíciles. Todo eso nos ayuda a querer seguir haciendo música.
En la pasada entrevista, de antes de verano, hablábamos también de ese mensaje más directo que se percibe en estas canciones y comentábamos que la gira que empezabais en mayo y junio era más bien un aperitivo, que la verdadera gira empezaba después del verano. ¿Qué diferencias habéis planteado entre lo que nos disteis de aperitivo antes del verano y lo que estáis haciendo ahora?
Víctor: Antes de verano estaba todo más enfocado al disco nuevo y aunque ahora también hay mucho de este disco, estamos metiendo más temas antiguos. Está siendo un concierto un poco más completo, pero sobre todo lo que ocurre es que tenemos el set mucho más rodado. A nivel de luces ha crecido, a nivel de interpretación y de ritmo de concierto también ha crecido… Es como un paso más allá.
Me hablas de luces, pero también el sonido es algo que cuidáis muchísimo. No sé si habréis podido retomar también los “conciertos de los cascos”, pero es verdad que vuestro sonido es magnífico en directo. ¿A quién estáis llevando de técnico?
Víctor: Sigue Ángel Luján llevando el sonido, como al principio de la gira. Es verdad que el sonido es algo que cada día cuidamos más. Por ejemplo, para este fin de semana, Ángel me ha estado pasando cosas que retocar, ecualizaciones y demás. Él no para. En cada concierto ve una cosa y nos lo transmite porque queremos intentar perfeccionar todo lo máximo posible. Como te comento, para nosotros el sonido es lo más importante de todo. No somos un grupo que necesite tener grandes escenas visuales ni cosas así. Nosotros queremos centrar todo en la música, en el sonido, en nuestra manera de tocar y en cómo se transmite todo eso. Es algo que tenemos clarísimo. Si algún día tocamos en algún estadio, haremos lo mismo. Haremos un concierto enfocado en el sonido, intentaremos pillar los mejores altavoces del mercado, intentaremos que suene todo perfecto y todos nuestros esfuerzos irán hacia allí, porque creo que es lo que más nos gusta y lo que más emociona de Rufus T. Firefly.
¿Habéis conseguido repetir el reto de los “conciertos con cascos”, como te comentaba antes? Es algo que nos gustaría poder disfrutar a muchos, pero no sé si se quedó más bien en una experiencia puntual.
Víctor: Hemos conseguido hacer un par más de estos conciertos, que volvieron a ser muy bonitos. Creo que hay alguno más por el camino. Es algo que dejo abierto porque me gustaría repetirlo siempre que se pueda. La clave es intentar compaginarlo de vez en cuando, aunque lo malo de los “cascos” es que tiene unos costes de producción muy altos y a veces es complicado hacer conciertos que salgan rentables si no hay un patrocinador o cosas de ese estilo, pero la puerta se queda abierta.
“Que una banda como nosotros pueda seguir tocando y siga viniendo gente a vernos es un privilegio”
Decíamos que sois como una familia en la carretera y que os encanta cuidar el sonido y vuestra unión, pero ¿qué es lo que más valoráis como banda cuando estáis todos engrasados en pleno directo?
Víctor: Lo que más estamos intentando últimamente es disfrutar, antes incluso de que salga todo el conjunto bien. Disfrutar tocando, no estresarnos, intentar que al juntarnos y tocar consigamos vivir un momento bonito, porque esto es un privilegio. Que una banda como nosotros pueda seguir tocando y siga viniendo gente a vernos es una suerte y un privilegio. Por eso creo que lo que más me apetece es que todos disfrutemos de eso, que estemos a gusto y disfrutemos de este momento que nos ha regalado la vida.
Además, en vuestros conciertos también cambiáis la disposición de los músicos, que no es la más convencional para una banda de rock. Incluso podéis llegar a estar casi en un corro mirándoos todos, con Julia en la batería delante en lugar de al fondo del escenario. Háblanos un poco de esto. ¿Cómo hacéis que el público aprenda a valorar todo esto?
Víctor: Para mí esto tiene que ver con cómo ensayamos. Nosotros ensayamos mirándonos siempre, muy cerca los unos de los otros y me gusta tener esa sensación también en el escenario. Entiendo que estamos tocando para otra gente, pero me gusta tener la sensación de mirarnos todo el tiempo, de tener contacto entre nosotros y que estemos muy cerquita, Creo que es una cosa que me gusta transmitir. Hay cierta cercanía en todo eso y por eso me gusta hacerlo así en lugar de que exista una barrera entre el público y la banda. No me gustan las tarimas gigantes ni cosas así, me dan un poco de pereza, por eso mientras podamos transmitir esta cercanía así, estaré feliz.
Por eso las salas entiendo que sean vuestro paisaje.
Víctor: Total. Así es.
Has dicho que el setlist está variando entre el comienzo de la gira y el momento presente. Ahora que “Todas las cosas buenas” tiene un recorrido importante entre la gente, ¿con qué canciones os sentís más cómodos en el escenario?
Víctor: Hay algunas que nos gusta mucho tocar, como “El coro del Amanecer”, por ejemplo. También nos gusta hacer en directo “Trueno Azul”, “La Plaza” o “Canción de Paz”. Está siendo muy bonito ver la reacción del público. Las canciones del disco nuevo van por lugares muy diferentes y eso ayuda al concierto. Además esto hace que nos divirtamos mucho tocando. Es como un concierto muy vivo, al menos a nivel musical e interpretativo.
Por lo tanto, los que os hemos visto en esta misma gira, ¿vamos a poder encontrar pequeñas sorpresas o matices diferentes en las canciones?
Víctor: Sí, seguro que sí. Y sobre todo vais a ver un setlist diferente porque lo vamos cambiando todo el tiempo.
¿De qué canciones de vuestros discos anteriores no os podéis desprender en vuestros directos?
Víctor Cabezuelo: Hay algunas como “Nebulosa Jade” o “Río Wolf” que son imprescindibles y se nota que a la gente le gusta mucho que las toquemos. A mí particularmente me gusta tocar “Sé dónde van los patos cuando se congela el lago”. Es una canción muy para el directo. Hay canciones que, de alguna manera, me gusta que siempre estén ahí. Para esta gira, por ejemplo, hemos recuperado una muy antigua que es “El problemático Winston Smith”, que tiene más de diez años y está siendo muy chulo tocarla. Creo que aunque cambiamos mucho de repertorio hay algunas que siempre molan.
A mí siempre me ha gustado escuchar alguna de vuestras canciones del álbum “Nueve”, que no suelen ser muy habituales en vuestros repertorios, pero cuando dejáis hueco para una o dos de ese disco se me ponen los pelos de punta.
Víctor Cabezuelo: Ese disco fue muy bonito, la verdad, y siempre nos encanta tocarlas.
En vuestros primeros conciertos de la gira vimos a Julia interpretar “Canta por mí” de El Último de la Fila. ¿Os habéis animado a introducir alguna otra versión en este 2026?
Víctor Cabezuelo: De momento no. A veces estoy yo con la guitarra y me salen versiones improvisadas dependiendo del día. Hay una parte del concierto que lo dejamos un poco al azar y según el momento hacemos unas cosas u otras.
Y en cuanto a Julia, me comentaste en nuestra anterior charla que la idea del álbum era que ella cantase en más canciones y que en los directos pudiera ir tomando la voz cantante en más ocasiones. ¿Está produciéndose algún cambio en este aspecto?
Víctor Cabezuelo: El cambio fundamental es que ella se está encontrando más cómoda en ese sitio. Está siendo muy bonito ver cómo toma el papel de cantante, aunque creo que el cambio más drástico al respecto se verá en el futuro, en próximas canciones o discos.
Nos has dicho que “La Plaza” se ha convertido casi en un clásico. Esta canción fue vuestra concesión más que directa al sonido de los Smiths. Ahora que Morrissey ha anunciado varias fechas en nuestro país, ¿estaréis en alguna de ellas?
Víctor Cabezuelo: Me encantaría, pero seguro que cancela (risas). No depende de mí, depende de Morrissey.
“Con toda la información y la música que hay es precioso que se acuerden de ti”
Vuestro disco ha aparecido en muchas listas (incluida la del Giradiscos) como uno de los mejores del año pasado a nivel nacional. ¿Cómo recogéis estos halagos? ¿Cuánta importancia le dais a esto?
Víctor Cabezuelo: Es algo a lo que intentamos no darle demasiada importancia, pero inevitablemente nos emociona muchísimo. Sobre todo que con todos los discos que salen la gente se haya acordado de nosotros a finales de año. Con toda la información y la música que hay es precioso que se acuerden de ti. No puedo evitar también pensar en el lado injusto de muchos discos muy buenos que no tuvieron tanto alcance mediático y nadie se acuerda de ellos. Por eso con las listas tengo una especie de amor-odio, pero claro, cuando te eligen a ti es precioso. Alguien en “X” había hecho como una especie de recopilación de todas las listas de lo mejor del año de todos los medios españoles y puntuaba según la cantidad de veces que aparecían los discos repetidos. “Todas las cosas buenas” se quedó en esa recopilación como el segundo mejor disco del año. Solamente tenía encima “LUX” de Rosalía. ¡¡Imagínate qué subidón!! Es precioso ver cómo nos valora la gente, los medios o los blogs personales. Y que directamente nos pongan casi a la altura del disco con la producción más bestia del año, que es el de Rosalía, en el que han participado los mejores productores, los mejores mezcladores, orquestas sinfónicas y un montón de movidas… Que eso esté al lado de “Todas las cosas buenas”, que fue un disco que se grabó en un local de quince metros cuadrados, con cuatro micros que teníamos y solo con nuestras manos, en un sitio que no tenía ni baño, es muy bonito pensarlo. De alguna manera es algo que te hace creer en ti mismo y te da muchas ganas de seguir haciendo música.
Es verdad que los medios siempre estamos con el tema de las listas, que parece algo ya obligatorio para todos, pero la cara buena de todo esto sería ver si eso se refleja en vuestros conciertos. La gira está funcionando muy bien. Estáis agotando en muchos sitios y quizá sea por el boca a boca, pero también por la influencia que puedan tener estas listas en las que aparecéis recomendados como uno de los discos más importantes del año.
Víctor Cabezuelo: Totalmente. Que la gira esté funcionando bien es la suma de un montón de cosas, pero sin duda esto ayuda mucho. Nosotros le debemos todo al boca a boca y a los medios independientes que no han parado de hablar de nosotros durante toda nuestra carrera. Una carrera que está siendo construida muy “poco a poco”, granito a granito de arena, pero siempre gracias al apoyo de la gente que habla bien de nosotros y que nos apoya. Si no sería imposible.
“Quiero que la gente que viene a vernos, en la ciudad que sea, sienta que está en un lugar especial, en el lugar adecuado, y salga con una sonrisa”
Ahora que hablamos de fechas llenas, me gustaría mencionar la Riviera madrileña. En abril de 2019 la llenasteis con “Magnolia-Loto”, en abril de 2023 con “El Largo Mañana” y el próximo abril estaréis con “Todas las cosas buenas”. Decís en vuestras redes que esos conciertos son especiales siempre porque reunís a toda la gente que queréis, pero ¿qué más hace especial un concierto en un sitio tan mítico como la Riviera?
Víctor Cabezuelo: Lo primero es el lugar en sí mismo. Tocar en la Riviera, que es un sitio donde hemos visto a tantos artistas que nos encantan, es precioso. Pero también nos pasa que como todas nuestras familias y seres queridos están en Madrid es un momento donde se juntan todos. Por eso es muy importante para nosotros, porque sabemos que están ahí a nuestro lado y queremos dar un concierto bonito para ellos. Es un sitio donde se juntan muchos factores que hacen que sea especial. Aún así es un concierto más. Por ejemplo, el concierto de esta noche me lo tomo de la misma manera. Quiero que la gente que viene a vernos, en la ciudad que sea, sienta que está en un lugar especial, en el lugar adecuado, y salga con una sonrisa.
Efectivamente. Que no tenga que pensar que si no está en Madrid se está perdiendo algo.
Víctor Cabezuelo: Claro que no. De hecho, igual el concierto de hoy es mejor que el de Madrid. Es algo que no se puede saber.
¿Cuáles son los discos que más suenan en vuestros viajes por media España? ¿Qué recomendaciones discográficas nos haríais vosotros que pasáis tanto tiempo en la furgo y podéis aprovecharlo para esto?
Víctor Cabezuelo: Aquí cada uno de nosotros te diría una cosa. Yo por ejemplo estoy ahora en una etapa en la que escucho mucho jazz en la furgoneta. También estoy escuchando a dj's que trabajan con samplers de jazz. Es una música que me relaja mucho. Me encanta su sonoridad y, de hecho, me gustaría incorporarla a futuros discos de Rufus, sobre todo a nivel de baterías y de cómo suenan, que parece que estén tocando delante de ti. Eso me gusta mucho. Son baterías poco procesadas, que suenan muy de verdad. Escuchas la madera y la mano de la persona que la toca y eso es algo que me emociona un montón. Me relaja mucho escuchar eso.
Si me dices que ese sonido de la batería es el que te engancha, precisamente tienes cerca a Julia que es la que mejor puede hacer eso.
Víctor Cabezuelo: Sí, totalmente. Además yo compongo mucho desde la batería. Se me ocurren algunas ideas que después transmito a Julia y ella siempre mejora, y creo que en el futuro voy a hacer mucho hincapié en esto. En lugar de que suenen baterías más procesadas, como en “Magnolia”, que eran baterías muy psicodélicas y llenas de efectos, me apetece ir por otro camino, así que intentaré transmitírselo.
Te quería preguntar también por lo que estabas escuchando en este tiempo o de lo que te estás empapando para definir la posible línea o estilo futuro de Rufus T. Firefly, porque siempre os habéis caracterizado por ese eclecticismo que os define, pero de alguna manera ya me lo has respondido.
Víctor Cabezuelo: Sí, puede ser. Esto que te digo puede cambiar totalmente dentro de seis meses, así que no te lo tomes como algo serio, pero sí, ese camino es algo que me llama mucho la atención. Veremos a dónde nos lleva.
¿Tenéis alguna canción ya en la recámara? ¿Qué es lo que os va brotando en este tiempo?
Víctor Cabezuelo: Hay ideas. Sobre todo pensamientos, pequeños bocetos y notas de audio, pero todavía no nos hemos sentado a hacer nada.
Por lo tanto, cuando estáis de gira, ¿aparcáis la composición como tal y os centráis solo en los conciertos?
Víctor Cabezuelo: No necesariamente. Simplemente es que a mí se me ha juntado esta época con producciones y al resto de la banda con otros trabajos y proyectos, por eso no ha llegado todavía el momento de componer. Cuando llegue lo sabremos.
He de decirte que te veo muy presente en muchos proyectos, y más concretamente ahora te acabo de descubrir vinculado a Monstruo Laberinto, con los que comenzarás una gira en breve. ¿Qué proyectos alrededor de vuestra banda nos invitaríais a conocer?
Víctor Cabezuelo: Hay un grupo que son medio familia, Bum Motion Club, que justo están presentando un discazo ahora, “Claridad y Laureles”. Si tenéis la oportunidad de verles son un grupo que molan muchísimo en directo y les queremos un montón.
En cuanto a otras producciones en las que andas metido, como la que te comento de Monstruo Laberinto, ¿qué nos puedes contar?
Víctor Cabezuelo: Lo de Monstruo Laberinto es algo muy bonito y os invito a que vengáis a esos conciertos. Es un grupo que han hecho Manu Cabezalí y Nieves Lázaro y nos han llamado a dos amigos para que les acompañemos. Es algo muy guay porque vamos a coger el coche con cuatro cacharros y tocaremos en muchos sitios. Manu decía “en lugar de quedar para echar una partida al Dune, quedamos para dar un concierto”. Y la verdad es que mola mucho más. Esa es un poco la filosofía de este grupo y de estos conciertos que vamos a hacer. Esperamos que sea una cosa súper cercana y estoy seguro de que va a ser muy bonito porque han hecho un disco de una personalidad muy marcada, muy de ellos dos. Escucho las canciones y los veo a ellos. Eso me emociona mucho, así que seguro que está genial tocar con ellos.
En su día me dijiste que no erais optimistas, sino positivos, y la verdad es que tu positividad se plasma perfectamente y se transmite de verdad. Así que me gustaría terminar pidiéndote que nos invites a sumergirnos de nuevo en el viaje de Rufus T. Firefly. Un viaje que es, de alguna manera, interminable. ¿Qué podemos hacer para mantenernos enganchados a todo lo que tenéis para ofrecernos?
Víctor Cabezuelo: Eso es muy difícil de saber. Yo no puedo convencer a nadie, simplemente le podría decir a la gente que intente disfrutar de lo que está viendo. Y es algo que no lo digo por Rufus, sino que lo digo en general. Como te comentaba antes es un milagro que, hoy en día, una banda se pueda mantener tanto tiempo y pueda tocar. Que pueda coincidir un grupo de personas tan diverso como somos en Rufus y demos un concierto es una suerte, así que creo que nuestros directos pueden ser un momento bonito para disfrutar como banda, pero también como público. Es como tener la sensación de estar viendo algo que no es muy habitual, en lo que se han tenido que encadenar muchos factores para que suceda, así que lo que creo que hay que hacer es disfrutar del momento en el que estamos tocando, así como disfrutar de las canciones y de ver cómo disfrutamos haciéndolo.
Ojalá sea así. Tenéis muchas fechas por delante, así que esperamos seguiros viendo con esta energía que nos transmites. Muchas gracias, de verdad.
Víctor Cabezuelo: A vosotros. Nos vemos en los conciertos.




.png)









.jpg)

.jpg)


