Te quiero dar la enhorabuena por el EP que has publicado recientemente (10 de diciembre), lo has hecho en los últimos días del año cuando las listas ya estaban cerradas, pero es un trabajo tan destacable que habría merecido su inclusión en las citadas listas de los mejores trabajos del curso. Cuando entrevistamos a Quique González hace unos meses, te elogió y señaló que había que estar muy atentos a tus nuevas canciones.
Raúl Bernal: No importa, el anterior creo que también lo publiqué en diciembre. Y lo hice un poco adrede. Mi meta habría sido sacarlo el 31 de enero (risas).
Precisamente quería preguntarte acerca de cierta voluntad de ocultación que he detectado en ti.
Raúl Bernal: Es que no va conmigo, las canciones son canciones, y no hay que darle más vueltas, ni darles tanta importancia. Está hecho un poco adrede, y así pasar desapercibido entre el tumulto que hay.
¡No lo has conseguido del todo! Es un disco bellísimo y una de las cosas que ha llamado mi atención es que, de algún modo, aunque suene grandilocuente, se trata de una obra total, en la que has intentado que los que escuchemos el disco, de algún modo, no solamente escuchemos el resultado final de las canciones. Actualmente advertimos cierta sobreproducción en los discos, hay demasiada impostación. ¡Qué te voy a contar a ti! Tú también eres productor, y después hablaremos de esa “doble vida” que llevas. Por ejemplo, la primera canción, y no es la única en la que sucede. Se pueden escuchar los crujidos de tu estudio, algunas veces son los sonidos de tus manos sobre los propios instrumentos. Me ha parecido extraordinario, porque es una manera de asomarse a los discos diferente, a la que no estamos acostumbrados.
Raúl Bernal: Sí, yo siempre lo intento en la medida de lo posible en las cosas que hago yo. No es que lo que pase lo deje, sino que intento siempre que pase. Siempre estoy buscando que se oigan los dedos en el piano, que se oigan mis pasos en el estudio. Por ejemplo, cuando estoy cantando, no me gusta quitar los silencios entre frases. No me gusta limpiar eso en lo mío. Porque al final es un todo, comprendo que tiene un punto de suciedad, bien entendida para mí, que a mí me gusta mucho escucharlo en los discos. Este es un disco que se ha hecho en mi pequeño estudio que tengo en mi casa donde yo hago algunas producciones y donde mezclo, donde trabajo y estoy parte del tiempo. Y entonces simular otra cosa habría sido un poco engañarme a mí y además falsear una cosa que no estaba ocurriendo. Entonces hay fallos en el disco, hay algunas cosas que no suenan a tiempo o hay cosas que no están definidas del todo. Por ejemplo los solos de piano que hay, hay varios solos de piano, se podrían haber hecho mejor. Yo estoy muy en contra de los solos. No me gusta el alardeo de los solos. O sea, me gustan los solos cuando tienen mucho sentimiento y son muy melódicos, y son muy viscerales Y entonces en estos que aparecen en este disco me propuse hacerlo así. No quería tener nada preestablecido con respecto a esto, sino ponerme la canción y tocar un solo que pensara en el último segundo. Es como tocar de una forma diferente a como suelo tocar o algo así. Es como arriesgarme, y dejarlo. Y hacerme tres o cuatro solos, cada uno totalmente diferente y que fueran arriesgados, y que fueran diferentes, y que me equivocara, que dejar que pasaran, en definitiva. Simplemente estar muy dentro de la canción y luego elegir el que más me gustaba. Pero no he hecho “corta y pega” de “solo”, ni nada de eso. Y una cosa un poco de vicio, que a mí me gusta: si el “solo” aparece en el minuto 1' 40´´. Pues si lo estoy grabando yo. A mí no me gusta que me pongan desde el minuto 1' 30´´. Yo quiero escuchar la canción desde el principio y tocar cuando llegue el momento, porque para mí es como estar más dentro de la canción y es más puro. El músico está más dentro y está pensando más en la canción que en su solo. Hay cosas que se dejan de la mano, en el buen sentido. Y con respecto a la primera canción es la más evidente, sí está muy adrede, de hecho hay solo un micro que está muy dentro del piano para escuchar el mecanismo, el muelle, el pedal y la madera, y está hecho para eso. Porque, cuando empecé a grabar el disco, empecé a grabar mucho tiempo antes de que saliera, había un disco de Adrianne Lenker, el último disco en solitario de Adrián Lenker, la cantante de Big Thief, y me enamoré de ese disco a más no poder, y tiene esas cosas, ¿no? Esos ruidos, esas cosas como que el músico no sabes si está tocando o no está tocando. En esa canción, en concreto, me inspiré mucho en ese disco, en que quería un sonido muy casual, y más puro. No me empeño en quitar eso. Ves que coexiste con la música.
Claro, otra de las cosas que llama mucho la atención. Es que tú mismo te “fabricas” el disco, tocando todos los instrumentos Hay también un bajista, ¿no? Y la voz al final En la montaña de Laura Fernández. Eso también te ofrece el control total, ¿no? Esa sensación que quieres poseer es deliberada, ¿no? Que quieres al final lo que esperan otros de ti, las modas.
“La música es lo que me interesa…tampoco tengo muy claro al principio lo que quiero hasta que está ocurriendo. Mi trabajo en el estudio es de búsqueda”.
Sobre el carácter de las letras me parece que te encuentras en la estela de poetas muy importantes. Porque, sobre todo, en este disco, he observado que hay una temática común, el retiro en la naturaleza. Incluso en una filosofía de vida. La fotografía de la cabecera en Bandcamp, en la que parece que te asomas, pero no se sabe si te estás retirando o si estás intentando salir y darte a conocer. Aparecen además muchos elementos telúricos. El tono de la mayoría es menos pesimista, que en otros periodos. Porque, pese a que evocas ese retiro, hay canciones como “No todo es permanecer”, que incluye un estribillo magnífico y esperanzador. ¿Estás de acuerdo con esa temática común o es que yo encuentro patrones donde no los hay?
Raúl Bernal: Sí, así soy yo, me gusta la tranquilidad y la calma, no me gusta el bullicio. El tema de la contemplación va conmigo. Considero que es necesario, bonito y bello darte cuenta de la belleza del campo, del viento, del mar. Situarte en ellos, simplemente con eso es suficiente. Darte cuenta de que estás ahí presente también. Pues el hecho de contemplar y no pensar en nada más. Solo estar ahí. Ahora me doy cuenta, cuando ya ha pasado el tiempo y veo las cosas desde fuera, que hay una necesidad de cercanía con el paisaje. Creo que sí, el rollo del campo del naranjo, o del limonero, del manzano. Pues ya vamos teniendo una edad. Me visualizo viviendo de esta manera, es una opción vital, claro.
Y además que tiene mucho De resistencia también, eh Tiene mucho, es una opción vital Incluso yo diría que social y política También, porque Sí,
Raúl Bernal: Totalmente, de hecho soy muy fan de (H.D.) Thoreau. Va conmigo. Yo no estoy en mi lugar cuando estoy rodeado de demasiada gente. Por supuesto, me gusta rodearme de gente, estar con amigos, con la familia. Pero me siento un poco raro siempre, me gusta mucho vivir apartado del mundo. Soy partidario del silencio antes que del ruido ¿Sabes? Soy más de observar que de participar. No me siento cómodo siendo el centro de atención de algo.
De todas maneras, el retiro no equivale a indolencia porque tú eres un gran artesano. Pues tú aludías a todo el trabajo que conlleva tener preparado un disco en el que has tocado todos los instrumentos. He pensado en tu estudio casero como un taller. ¿Te identificas un poco con esa idea del taller, del artesano de la música que trabaja en silencio?
Raúl Bernal: Totalmente, totalmente. Nunca me he sentido de otras forma. Siempre me he tomado esta profesión como un trabajo artesanal, y eso tiene unas consecuencias. Que para poder comer, pues, tienes que salir a tocar. A mí me gusta mucho salir y estar de gira y con mis compañeros de profesión. Me lo paso muy bien tocando. Es un momento muy, muy especial. Me gusta mucho también grabar, es muy emocionante. Son consecuencias. Pero, para mí, el trabajo del músico está relacionado una vez más con la contemplación, y la artesanía. Volver a escuchar y a intentar entenderlo todo. Porque un músico nunca termina de entender el misterio de la música. A veces es un poco etéreo. Siempre hay unos conocimientos técnicos y teóricos. Pero hay una cosa más allá que todavía no hemos comprendido del todo, tan solo creemos que lo comprendemos. Existe la emoción del sonido, la emoción de una sola nota. Es algo tan increíble. Por eso sigo haciendo canciones, y sigo grabándolas, porque intento tener una sensación, primero para mí. Quiero pasármelo muy bien grabando. Y quiero sentir cosas que no siento de otra forma, salvo estableciendo esa relación con el sonido, ¿sabes? Sentir cómo suena un disco, cómo suena un piano, antes de escuchar quizá la primera frase de la canción Esa relación que entablas con el sonido es muy, muy importante. Quitarle la frialdad a las cosas, intentas que sea pura esa relación con ellas. No encuentro mucha diferencia entre un carpintero y un músico, la verdad. Porque sigue siendo un trabajo tan precioso y tan bonito.
Siempre me he tomado esta profesión como un trabajo artesanal, y eso tiene unas consecuencias… No encuentro mucha diferencia entre un carpintero y un músico, la verdad.
Quería preguntarte por qué has dado este paso en estos dos EPs que has publicado, “fig. 1” y “fig. 2”, bajo tu propio nombre y por qué diste por concluida la etapa de Jean Paul.
Gracias por compartirlo porque hemos podido gozar de tantos detalles que atesore el disco. Esa imperfección a la que tú te referías, esa imperfección emociona, está muy bien y es auténtica. La manera en que está concebido el disco parece que nos congruente con una gira posterior.
Raúl Bernal: No lo iba a pasar bien. Que toque otra gente estaría bien, porque siempre está bien que sucedan cosas y que toque otra gente y el directo siempre es emocionante y tal, pero no sé si... es que no lo pasaría bien, estaría sufriendo más que otra cosa. Con la gente hablando, que no se den las condiciones necesarias. Que las cosas no suenen con un mínimo de calidad. Entonces, joder, no quiero meterme en eso. No tengo, por suerte, la necesidad de ganarme el pan, saliendo de gira con mis canciones, porque si la tuviera, igual haría otra cosa. Sí, porque... no porque no crea en ella, ¿sabes? Pero es porque no... A veces lo pienso de, joder, estaría bien y a veces me dan ganas. Pero tengo que liar una increíble para tocar, hacer dos conciertos y perder una cantidad de dinero, ir y venir. No merece la pena. Prefiero quedar a tomar unas cañas con mis amigos, y reírnos de lo que sea, pasarnos un disco y ya está.
Y bueno, pues cuéntanos un poco si puedes, y si te apetece, porque bueno, ya... El centro de esta entrevista es tu trabajo, claramente, ¿no? Eso está por encima de todo. Pero bueno, ya sabes que nos gusta mucho Quique González, y encima habló también de ti, y además ya lleva bastantes años con él. ¿Cómo va la gira de su disco?
Raúl Bernal: Sí, va muy bien, estamos muy contentos. Son muchas fechas, dos conciertos por semana. Empezó la gira el año pasado, después vino el parón de Navidad. Y desde el fin de semana pasado, que estuvimos tocando, hasta abril, no paramos prácticamente. Estamos muy contentos, porque al final hay una cosa muy bonita entre nosotros.
Además lo habéis pasado francamente mal en la grabación, con aquel contratiempo que es mejor no nombrar. Quique nos confesó que fue desagradable.
Raúl Bernal: Sí, bueno, aquello se torció, y al final lo importante es que salió adelante y el resultado es chulo.
¡Qué ganas de escucharlo en directo! Nos veremos en el Price (así ha sido después).
Raúl Bernal: Sí, sí, pues allí nos veremos, claro. Está todo genial, la banda es especial. Hemos hablado muchas veces con Quique, y hay algo muy bonito con todo el mundo, también el equipo técnico, los músicos… Es algo que es mérito de Quique, cuida de los que estamos a su alrededor y él ha trabajado para disponer de un ambiente muy bonito, nos cuida mucho y la verdad es que la música está presente todo el tiempo.
Raúl Bernal: Sí, a Quique le gusta el rock, tiene un corazón de rock.
Y, precisamente, hablando de rockeros, ya vamos terminando, el disco de 091, tenemos ganas de escucharlo completo (el disco no había sido publicado cuando se hizo la entrevista).
Raúl Bernal: Junto a Lapido llevo más de 20 años. Produje su último disco. Con los 091, pues nada, un poco ahí... Yo empecé a tocar con ellos en el disco “La otra vida” (2019), cuando sacaron el disco. Luego, después del confinamiento, hice algunos “bolos” con ellos. Todo muy bien, somos amigos, y para mí es como una familia. Con José, vamos, cualquier cosa que te diga es poca. Pero, bueno, los demás componentes de 0 (091), el propio José (Ignacio Lapido) Tacho, José Antonio, Jacinto, pues son... Bueno, yo los considero familia. Me propusieron, si quería ir, para intentar remar un poco con ellos. Y bueno, sí, pues los 0 son un grupo hecho y derecho. No vamos a descubrir ahora la pólvora. Las canciones son indiscutibles. En mi cabeza quería que fuera el mejor disco que había escuchado de los 091. Y la verdad que ellos se han dejado aconsejar, no ha habido nada feo en la grabación, no ha habido nada extraño, o sea, han sido muy respetuosos con mi trabajo y yo con el suyo, obviamente, hemos trabajado durante mucho, mucho, mucho tiempo, en el local, luego en el estudio, mezclas y demás. Y ha sido bonito, emocionante, porque al final, esto es lo que te decía al principio, siempre para mí esto es un trabajo, y el trabajo hay que hacerlo lo mejor que pueda y lo más contento que pueda. Y hacerlo bien, pero claro, había momentos que decía, joder, quién me iba a decir a mí que cuando yo escuchaba los discos de los 0. ¡Estaba en el instituto! ¿Sabes? Un colega me pasó una cinta de los 0 y dijo, mira...
Pues algo tienes que tener, Raúl, porque todo el mundo te llama.
Raúl Bernal: Bueno, tampoco creas que me llama tanta gente. también hay una cercanía y la certeza de que podemos trabajar juntos. En muchos aspectos me parece que es de lo mejor que han hecho y les estoy muy agradecido de que depositaran su confianza en mí. Estoy feliz y encantado, y ha sido un proceso, que, como todos los discos, tiene su parte bonita, su parte frustrante, su parte estresante, su parte de todo, ¿no? Pasamos por todos los sentimientos siempre. Pero siempre gana el decir, joder, pues estamos haciendo una cosa digna y bonita, e interesante que nos sobrevivirá y que podremos escuchar con orgullo y con satisfacción.
“En muchos aspectos, me parece que el disco de 091 es de lo mejor que han hecho”
Hace unos años, en una entrevista dijiste que la música está más viva que nunca. La que está muerta es la industria, ¿verdad?
Raúl Bernal: No es que la industria esté muerta, está viva, lo que está muerta es la industria tal y como la conocíamos. Ya no está por la música, salvo reductos que siguen quedando de sello, de oficinas, a las que lo que más les importa es la música. Obviamente todo el mundo tiene que comer y todo el mundo quiere que su trabajo sea remunerado. Pero yo creo que la industria musical potente está para mantenerse a flote. Y se mantiene a flote con las cosas que dan dinero. Y eso está girando a unos derroteros que no tienen que ver con la música. Tiene que ver más con la imagen, con la moda, con el negocio. Al final todo es un negocio. Es que pasa una cosa que es grave para mí. Yo oigo música en Tidal, y lo pago, y estoy contentísimo. O sea, me encanta porque voy de viaje o voy donde sea, y genial. Y lo tengo educado a mi gusto. Pero, un chaval o una chavala que empieza a escuchar música... Te están diciendo todo el tiempo lo que tienes que escuchar. Antes te costaba 10 minutos encontrar un disco en una tienda de música, ¿sabes? Te ponías a desenterrar discos y en algún momento terminabas. Pero ahora, claro, no me puedo empeñar en que mi disco entre en una lista. Aparte de que nunca lo haría, porque no tiene cabida en ese tipo de cosas, ¡la que tienes que formar para situarte en ese sitio, en el que ni siquiera quiero estar. Porque, bueno, eso te remunera en visitas o en visualizaciones y eso te llevará a que cuando vayas a presentarte para el ciclo de conciertos de no sé qué, y eres un artista que no eres conocido, pues lo que van a mirar es cuántas escuchas tienes. Ni siquiera van a escuchar el disco. O sea, yo hace muchos años que no lo hago, pero gente que conozco, compañeros o gente que tiene su proyecto y que sigue intentando sacar la cabeza y cree en ello, y lo pelea, pues, muchas veces, nos cuentan que hay muchas salas que ya directamente no quieren que les pase ni el disco. Prefieren que les pase cuántas escuchas tienes y cuántos amigos y seguidores tienes en las redes sociales.
Pero la belleza de tu EP, por ejemplo, se tiene que abrir paso, por su propio valor.
Raúl Bernal: No nos rendimos, por eso lo seguimos haciendo. Nosotros estamos en otro bando.
Muchas gracias, Raúl, por esta tarde, este rato tan bueno. Ha sido un privilegio estar un rato contigo. Muy pronto te veremos en directo, tocando, que al final es lo que nos hace felices.
Raúl Bernal: Muy bien, pues te lo agradezco mucho.




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