Por: Guillermo García Domingo.
La consideración y el aprecio creciente hacia el grupo madrileño Parquesvr están supeditados a uno de los sesgos cognitivos más comunes, el denominado de anclaje, que consiste en dejarse llevar por el primer juicio o la primera impresión que provoca algo. Este sesgo causa estragos en la sociedad actual donde nos sentimos obligados a opinar sobre todo, y además de forma inmediata (“por la tecla muere el pez” avisa con razón Parquesvr).
La banda acarrea, en efecto, el sambenito de ser un grupo “gracioso”. Y por supuesto que es así. Es verdad que algunos de sus temas son incluso hilarantes. Sin ir más lejos, “Todos los madrileños”, canción incluida en este álbum recién publicado por Raso Estudios, bajo el título “Mitos y Leyendas”, que contiene un puñado de estrofas dignas de las mejores novelas humorísticas, como las que escribe Santiago Lorenzo, del que después hablaremos.
Parqusvr ha presentado en los últimos años varias canciones muy populares que retratan sarcásticamente a personas públicas y situaciones conocidas por todos que han justificado presuntamente la etiqueta aludida. ¿Quién no ha escuchado “El palco” del que ahora se habla tanto? Sin embargo, no olvidemos que la comicidad es algo muy serio. Los poderosos, a quienes el sentido del humor, por lo visto, debilita, temen a los cómicos, que, también contribuyen a cuestionar los usos y costumbres que buena parte de la población adoptamos sin la reflexión suficiente. Esta es la especialidad que mejor cocina Parquesvr y Javier Ferrara, quien tal vez no sepa cantar, según dicen algunos puristas, pero, sin lugar a dudas, sí que sabe rimar. Eso es indiscutible. La tontería contemporánea parece que no tiene límites, porque como proclama el propio Ferrara en “Tonto”, el necio “no para hasta el final”. La tontería es expansiva y perseverante, el tonto español, una variante especialmente dañina, confunde la perseverancia con la tozudez estúpida.
“Intro” recoge y devuelve mejorado este malentendido al que nos hemos referido más arriba. Están cansados de representar esa novedad simpática que encandiló al público con su propuesta inconformista y paródica, sobre todo cuando se utiliza como pretexto para hacer de menos los méritos musicales del grupo, que en “Mitos y Leyendas” son notables. En este disco vienen con ganas de rimar y tocar con fuerza inusitada las teclas correctas. Esta obertura digiere este malestar de una forma ingeniosa, aludiendo a todos los comentarios que el grupo ha recibido, y en el que aparecen títulos y temas que resultan familiares para los que conocen a Parquesvr. La intro sirve de paso para sacar brillo al saxo de Escandaloso Xpósito.
La experiencia a los mandos y botones de Raúl Perez en la Mina, y la producción del joven PatataOnStereo de Vallecas se han aliado con la batería sensacional de Santiago Núñez “Choco” (Ferrara lo recuerda en cada entrevista que concede) y los sintetizadores inspiradísimos de Marco Fernández, el bajo/cañón de Héctor Lufuluabo Ngomo, y la guitarra del gran Lucas Bolaño (Estrella Fugaz), para ensalzar las letras desinhibidas y arrolladoras de Javi Ferrara.
El disco podría dividirse en dos partes, en las primeras canciones predominan las cuitas personales, con algunos acercamientos a ciertas situaciones sociales, mientras que la segunda parte dispone de canciones que repasan la realidades sociales y políticas más desconcertantes, que ocurren sobre todo, en un lugar inefable que a cada vez más personas nos cuesta entender, me refiero a Madrid y sus habitantes.
Empiezan fuerte con “Esto que vivimos”, sonidos de los noventa, y drogas que se consumieron por la misma época, causando destrozos y disonancias en proyectos y relaciones. Ferrara dispone de la virtud de resumir a través de frases certeras situaciones que enseguida cualquiera reviste de detalles que más o menos ha experimentado alguna vez. “Te he contado mi vida y no sé cómo te llamas”, la identificación es inmediata y formidable. “Mi peña”, junto a Teo Lucadamo, resalta la importancia de contar con un refugio comunitario ante la que está cayendo. Los “mitos y leyendas” no están solo en las páginas de los libros, en nuestras “peñas“ hay “mitos y leyendas” de carne y hueso que nos sirven para entendernos y para soportar el sinsentido de “todo esto”. Pero no todas las “peñas” son dignas de pertenecer a ellas. La voz de Lucadamo se va “cayetanizando” gradualmente mientras proclama ciertas frases hechas, repetidas en esas “peñas” no tan recomendables. Esta canción también sirve para comprobar que el tono rapero es el que mejor se aviene a las cualidades como vocalista de Ferrara. La gravedad de su voz recuerda a otras voces importantes del hip hop en España, como Nach o el Chojin. Ferrara dispara además a mucha velocidad, sin perder un ápice de elocuencia.
“Aftersun”, como la película de Charlotte Wells es el “Tu nombre es una puerta por cerrar” de este disco. “Rizo de gitana” es soberbia, enaltecida de nuevo por una rítmica propia de otra época y unos sintes muy poderosos. Y mucho cuidado, pues que no se puede desgajar de “Google Fotos”, en la que el protagonista y voz de la canción se desdice de lo que ha dicho en la canción anterior: “mereces esta canción mucho más que la anterior”. Es el efecto corrosivo de la decepción y el consiguiente desamor, según esa ley no escrita que dice que cuánto mayor es el amor que has profesado por otra persona, más extremo y cruel llega a ser el desengaño si se produce.
“Tonto” determina el incio de la segunda parte, en la que no dejan títere con cabeza. Uno pierde la cuenta de las líneas que tiene esta canción y las veces que Ferrara espeta “tonto” a todo el que pasaba por delante, esta canción es un arma de repetición incruenta y extremadamente liberadora, qué más se puede pedir.
“El deporte es una droga” transcurre al ritmo de uno de esos nuevos corredores que últimamente están proliferando y que corren hacia no se sabe dónde, o huyendo de no se sabe qué. Cada zancada es un verso definitivo, salvo cuando el corredor errático entona un antiestribillo sin letra. ¿Quieren señalar que para decir lo que muchos grupos dicen en sus letras banales sería mejor que no cantaran nada? ¡Espero que sí!
La mordacidad se desata a partir de aquí justo cuando la “mochufería” madrileña decide irse al campo en “Todos los madrileños”. Los mochufos de ciudad que colonizan el campo es el argumento de la novela “Los asquerosos” de Santiago Lorenzo y la expresión “mochufo” ha sido acuñada por el autor de esta novela satírica imprescindible. Y la canción de Parquesvr comparte el mismo argumento, la costumbre gregaria de marcharse a las localidades menos pobladas a hacer la vida imposible a los que allí viven no sin numerosas dificultades. La “mochufa” urbana que se queda en la ciudad o la gentrifica es igual de detestable como lo demuestra la vibrante “Tuk Tuks por Lavapiés”, que sigue por la misma senda: el monólogo que hila de forma sobresaliente Ferrara.
Las dos canciones abandonan la irreverencia anterior y en un tono musical más sombrío retratan el desolador presente. “Updah” es una elegía decididamente política que denuncia el brutal genocidio del pueblo palestino y el clamoroso silencio, salvo honrosas y dignas minorías, que lo ha consentido. Así como el racismo sionista que ha preparado el terreno para que suceda.
“Ya no volverán”, sostenida por menos instrumentos, está impregnada de nostalgia y demuestra que este grupo ha querido salirse del camino que otros habían previsto para ellos, y la banda se ha puesto seria, o quizá siempre fue así y nosotros no lo entendimos.



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