Hablar con Joaquín Rodríguez siempre es un placer. A su condición de mítico bajista de una de nuestras bandas favoritas de la música estatal como son Los Nikis, ha ido añadiendo la militancia en proyectos más que interesantes con el pasar de los años, tal es el caso de Los Acusicas y Los Nikis de la Pradera, donde junto a habituales compañeros de batallas como Mauro Canut, Arturo Pérez y Rafa Cabello, ha dado riendas suelta a su pulsión country, firmando dos trabajos notables que ya fueron celebradas con entusiastas reseñas en nuestras páginas.
Pero no solamente de componer canciones se alimenta el alma del bueno de Joaquín, puesto que también es patente su facilidad a la hora de lanzarse a otras aventuras como las literarias, faceta en la que está de firme actualidad puesto que en los últimos tiempos ha visto la luz su primera novela, “Spandex”, bajo el paraguas de Liburuak, y la reedición de “NPI de Música”, que agotara existencias años atrás tras dos ediciones y que ahora vuelve a estar en el mercado gracias al buen tino de Chelsea Ediciones, capitaneada por otro buen amigo de esta casa como es Alejandro Diez, el mod más elegante de toda la piel de toro.
Descolgamos el teléfono para mantener una agradable charla con Joaquín Rodríguez, quien cercano y divertido se somete a nuestro tercer grado.
¿Qué tal vas, Joaquín? ¿Cómo la vida? Desde fuera da la sensación de que muy ocupada.
Joaquín: Todo muy bien, la verdad. Ahora se me ha juntado todo. Durante esta primavera ha salido el segundo Lp de Los Nikis de la Pradera, la novela “Spandex”, editada por Liburuak, y la reedición del libro que saqué hace diez años con Ediciones Chelsea, “NPI de Música”, este último se agotó tras dos ediciones y ahora se ha hecho una nueva después de estar descatalogado. No es que sea muy prolífico, pero el momento en que ha visto la luz estas tres cosas ha sido el mismo.
¿Cómo surgió la oportunidad de escribir esta gamberrada llamada “Spandex”?
Joaquín: La posibilidad surgió de forma sencilla. Coges papel, lápiz y te pones a ello. Escribí la novela y luego busqué quién podría publicarla. Creo que es un libro que sigue un poco el camino de las letras de Los Nikis. Hay una historia rocambolesca y absurda que tiene bastante humor sin que la cosa resulte cargante.
No queremos dar pistas sobre el contenido ni la trama, pero la historia tiene mucha más miga de lo que pueda parecer, porque retrata varios tópicos y personajes que rodean al mundillo musical de una forma bastante cruda, exagerada y real.
Joaquín: Sí, haber elegido un personaje o un grupo de glam-metal, un estilo que no es mi favorito, aunque en su día sí me gustaron Poison, ya es una especie de hipérbole del heavy-metal y da mucho juego. Se trata de una caricatura llevando todo al máximo. Algo que da mucho juego para situaciones extremas y divertidas. El personaje es el típico que tuvo un grupo de éxito en su juventud y que ahora quiere seguir teniendo éxito sin conseguirlo en un principio. Ese era el planteamiento, aunque hay más trama. Quería hacer algo así. Me llevo tiempo pensar en la trama, pero a la hora de escribirlo tardé poco más de un mes y medio.
El líder, la fan, el periodista, además de otra serie de arquetipos. En definitiva, lo que un día fue y lo que jamás volverá; lo que podría haber sido y una pequeña dosis de conformismo.
Joaquín: Lo de la periodista que se acuesta con los músicos no es tan habitual por desgracia (Risas). La novela habla de un grupo que tiene éxito nada más empezar, pero no les da tiempo a disfrutarlo, algo que añoran el resto de su vida cuando no se comen un bollo. Quería hacer algo con humor, sin encadenar una parida tras otra, pienso que un libro así acabaría aburriendo. Buscaba que hubiera cierta emoción e inquietud por ver qué va a pasar, todo ello aderezado por situaciones kafkianas. Hay torreznos, ouijas, laca y catástrofes. Si lo piensas hay varias letras de Los Nikis que son así. Mis favoritas parecen un guion de cine. Te puedes imaginar visualizando todo lo que está pasando. Ocurren en letras como “Maldito Cumpleaños”, una historia completa, tiene principio y fin, sus buenos y sus malos.
Todo moviéndose entre el surrealismo y el costumbrismo de tintes “made in Luis García Berlanga”.
Joaquín: Me gusta escribir letras costumbristas. Siempre he usado un lenguaje normal y corriente, propio de una charla. A mi juicio, muchas novelas pecan de rimbombantes, están escritas por gente que escribe mejor de lo que habla. En mi caso, no. Es como de andar por casa. Me pasaba con el narrador omnisciente del libro, a veces le hacía meter paridas. Se me escapa el lenguaje coloquial todo el rato. Los diálogos me gustan porque son muy naturales. Cuando veo una película española me suele ocurrir que descubro frases que los personajes nunca podrían haber dicho en su vida. También he incluido algunos guiños a Los Nikis. Probablemente opinarías tú mejor que yo, aunque realmente lo que cuenta es lo que diga el lector. Creo que tiene su gracia y me he intentado asesorar bien, no ha habido gazapos de meter algo que no existiera en aquellos años. Mezclo personajes reales con otros ficticios.
Se nota la experiencia de años escribiendo con Los Nikis.
Joaquín: Era el compositor de casi todas las letras y casi todas las músicas. Hay alguna que es de Arturo, a quien en ocasiones ayudaba. En los primeros Ep´s hay alguna de Rafa, el antiguo batería.
Escribir una canción incita a la concreción, aquí has podido explayarte.
¿En qué faceta te encuentras más cómodo?
Joaquín: Estoy más cómodo escribiendo una novela, no hay límite de espacio. En nuestras canciones, que son normalmente cortas, rápidas y de dos minutos, tengo que meter muchas cosas en cuatro líneas. Además, escritas en castellano, que no en inglés, que sería más fácil. Cuando meto una esdrújula es complicado, casi tanto como meter ochocientas personas en un seiscientos. Y, además, tiene que rimar. Una canción es más compleja, aquí te pones a escribir y ancha es Castilla. Escribir la novela fue algo muy rápido. Ahora tengo el problema de hacer letras después de haber hecho muchas con Los Nikis, Los Acusicas y Los Nikis de la Pradera. No me quiero repetir temáticamente, ni hacer canciones de amor como todo el mundo. Es complicado saber de qué coño puedo hablar en la próxima letra. Suelo necesitar una buena frase para desencajar todo, algo que ocurrió también con la novela. A partir de ahí viene la verborrea y todo va teniendo coherencia. Es una cosa muy divertida. Había escrito cuentos cortos y algo de ficción, pero nunca algo así.
En el libro haces una referencia que me ha encantado. Citados a dos de los grandes nombres garantes de la seguridad en la noche madrileña, dos hermanos que llevan años dando sustento a nuestras madrugadas más canallas y a los mejores conciertos de la ciudad. Evidentemente hablo de Fernando y Ángel, puertas de la no menos mítica Sala “El Sol”. ¿Cómo se te ocurrió incluirlos? ¿Por qué ellos?
Joaquín: Los conozco de siempre. Con Los Nikis nunca tocamos en “El Sol”. No sé porque será que nunca hayamos tocado allí si hemos tocado en todas las salas de Madrid. En cualquier caso, tocamos con Los Acusicas en una ocasión y he ido a muchos conciertos allí y los conozco de siempre. Son dos tíos estupendos. En un momento de la novela quería hacer referencia a algo que no cambia del pasado y que seguía igual, los utilicé a ellos. Se lo dije: “estoy escribiendo una novela, os he incluido, pero no os diré en qué página para que la leáis entera”. He juntado personajes reales e irreales, también a otros reales que no se comportan cómo son en realidad, ese es el caso de Raphael, que no sé qué carácter tiene.
¿Debemos interpretar el final como una moraleja?
Joaquín: El final es abierto, puede haber varias interpretaciones. Es algo que tenía claro desde el principio. La novela está pensada para que tuviera un final creíble. Hay muchas cosas que llevan ahí. Un final tipo “Maldito Cumpleaños”, algo catastrófico, tipo Mortadelo y Filemón. Es un final “creíble” entre comillas.
Hace no muchas semanas hablaba con Edi Clavo de Gabinete Caligari acerca de su nuevo libro, “Suite Nueva Ola”, poniéndolo en relación contigo, parece que ambos le habéis cogido el gusto al tema de la escritura de libros.
Joaquín: A Edi le conozco desde los ochenta, no es que nos viéramos muy a menudo, pero sí habíamos tocado juntos alguna vez. En su momento, coincidimos en una comida de un amigo en común y estuvimos hablando, nos intercambiamos los libros “NPI de Música” y “Electricidad Revisitada”. Ahora hemos coincidido en otra cosa y hemos vuelto a cambiarnos los libros: “Spandex” y “Suite Nueva Ola”. Tenemos estilos distintos, pero creo que somos sinceros cuando nos decimos a la cara que nos gusta lo que hace el otro. Puedes incluir en el grupo a Adolfo de Airbag, también va a sacar uno ahora. En el fondo escribir un libro no dista mucho de escribir una canción. Si tienes facilidad, porqué no probar para escribir una novela. Vamos a mutar de la música a la literatura.
Vamos a cambiar de tercio, si te parece. No hace tanto que me enteré de que Los Nikis fueron una de las banda que iniciaron la independencia en nuestro pop-rock.
Joaquín: El otro día hablaba esto precisamente con Edi Clavo. Casi, casi arrancamos nosotros, aunque realmente el primero disco que se editó de manera independiente en España fue de Clavel y Jazmín, la banda de Paco Clavel, quienes sacaron un single. Lo hicieron en un fábrica que había en Pamplona. Nosotros llamamos a Paco que nos facilitó la dirección de la misma. Escribimos e hicimos un disco por nuestra cuenta, pero a la hora de hacerlo llegar al público había que tener estrategia, ya que si no tenías una compañía discográfica no podías publicar. Se nos ocurrió hacer un trabajo promocional, así que lo regalamos con la entrada a un doble concierto que dimos en un colegio mayor. Recuerdo que la portada se coloreó a mano. Hoy está muy cotizado, cada disco vale más de 1.000 euros. Más tarde se pusieron en contacto con nosotros Nacho Canut y Eduardo Benavente de Parálisis Permanente para hacer algo similar, fue el momento en que sacaron el Ep compartido junto a Gabinete Caligari.
“Ser punk a mi edad es algo raro, tocando country te puedes morir con noventa años en la mecedora”
Los Nikis sois una maravillosa anomalía en nuestra música. Siempre a vuestra bola, pasando del estrellato y escribiendo canciones enormes con la rebeldía y la diversión por bandera.
Joaquín: Lo bueno de no profesionalizarse es que puedes hacer lo que te gusta. Si es lo mismo que gusta al fan, miel sobre hojuelas. Ahora mismo, la opción más fácil hubiera sido juntarse otra vez Los Nikis, nos lo han propuesto ochocientas veces. ¿Qué hemos hecho nosotros? En su lugar, hemos hecho un grupo de country, nos apetecía mucho más. Hacemos de verdad lo que nos da la gana. Ahora mismo me apetece mucho más hacer canciones medio country. Me encuentro más cómodo que estar tocando “Ernesto” con sesenta años, que la hice cuando estaba preparándome la selectividad. Para mí es mejor hacer composiciones nuevas, pegándote el homenaje de cambiar de estilo que es un soplo de aire fresco. Ser punk con mi edad es algo raro, sin embargo, tocando country te puedes morir con noventa años tocando en la mecedora.
En febrero vio la luz el segundo álbum de Los Nikis de la Pradera, “Llorica”, otra buena colección de ritmos empaquetados con mucha gracia y sorna. ¿Cómo se presenta el verano de conciertos?
Joaquín: Este verano tenemos una gira mundial de cero conciertos. A la vuelta del verano hay cosas, no sé si lo puedo comentar. De cara al invierno sacaremos más canciones. La presentación de este disco que tuvo lugar en la sala Villanos fue uno de los mejores conciertos que hemos dado en nuestra vida, incluyendo todos los grupos. Es una sala grande para nosotros, debe rondar las cuatrocientas personas de aforo y casi la llenamos, algo que fue una sorpresa. En la prueba de sonido solamente tuvimos que tocar un par de canciones y ya todo sonaba perfecto. El concierto estuvo fenomenal. Es algo que nos gusta más que tocar en sitios grandes con Los Nikis. Ya no cuela, no estoy en esa edad.
Te entendemos y es parte del encanto de la banda, saber que no estáis estirando el chicle, siendo dignos y tocando solamente por amistad y placer. Aunque tampoco te vamos a negar que hemos tenido la oportunidad de veros en la sala Heineken teloneando a Airbag y en el palacio de los deportes abriendo para Carolina Durante.
Joaquín: Soy el primer fan de Los Nikis, pero si pudiera meterme entre el público en un viaje astral, me gustaría verlos en 1985. Nosotros tenemos la suerte que lo dejamos y seguimos siendo amigos. Lo éramos desde los 13 años, como pasa con Airbag. Vamos a ser amigos hasta la residencia de ancianos. Hay otros grupos como Gabinete y Mecano que no acabaron bien. Nosotros lo dejamos porque tocaba dejarlo y dedicarse a otras cosas. Hemos tocado con Carolina Durante, Airbag y Aerolíneas Federales, pues si me das a elegir prefiero tocar en la sala Heineken que en el Wizink, que ahora se llama Movistar Arena. Allí entran quinientas personas y aquel día fue una auténtica olla a presión, además fuimos teloneros sin avisar. El del Wizink también fue bueno, había muchísima gente, nos encantan Carolina Durante y lo reventaron, pero es un sitio más distante y abierto que una sala.
Vamos a cerrar con una pregunta absurda, sobre todo cuando tienes hasta tres materiales novedosos entre manos. ¿En qué otros desvaríos andas trabajando actualmente?
Joaquín: He presentado tres cosas, no me pidas que haga más. No doy más de sí (Risas). Seguimos haciendo canciones Mauro y yo para Los Nikis de la Pradera. Somos una asociación muy productiva. Tenemos como sesenta en un disco duro sin publicar. Estamos haciendo alguna versión que nos apetecía. Y también en cuanto encuentre tema para otra novela, me pondré a ella. A lo mejor hay segunda para de “Spandex”, vamos a ver cómo vende y si tengo editorial para sacarla adelante. No sé cuál será la próxima novela, pero sí que haré como ahora. La haré y luego veremos si hay alguien interesado en publicarla. Me gusta que se venda bien y llegue a mucha gente, pero mi trabajo no es este. Es un hobby.